LA CASA DE HUÉSPEDES | Rumi

El ser humano es una casa de huéspedes.

Cada mañana un nuevo recién llegado.

Una alegría, una tristeza, una maldad.

Cierta consciencia momentánea llega

Como un visitante inesperado.

¡Dales la bienvenida y recíbelos a todos!

Incluso si fueran una muchedumbre de lamentos,

Que vacían tu casa con violencia

Aun así, trata a cada huésped con honor

Puede estar creándote el espacio

Para un nuevo deleite.

Al pensamiento oscuro, a la vergüenza, a la malicia,

Recíbelos en la puerta riendo

E invítalos a entrar

Sé agradecido con quien quiera que venga

Porque cada uno ha sido enviado

Como una guía del más allá.

¬Rumi

Photo by Jr Korpa /Unsplash

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LA INDEFENSIÓN APRENDIDA | Patricia Anaya

¿Alguna vez ha pasado por tu mente

que lo que ocurre en tu vida es inmodificable?

¿Has experimentado la sensación

de que hagas lo que hagas nada va a cambiar lo que vives?

¿Has vivido reiterados eventos adversos o dolorosos

en los cuales has sentido que no podías o puedes salir bien librada/o?

Si tu respuesta es “sí” entonces has experimentado un estado psicológico que se conoce como “indefensión aprendida”.

En la década de los 70’s el psicólogo estadounidense Martin Seligman estudió los efectos conductuales que producían en perros una serie de descargas eléctricas.

Después de varios intentos de huida, el animal se percataba de que hiciera lo que hiciera obtenía el mismo resultado nulo o negativo para poder escapar y evitar el dolor. Es decir, aprendió a sentirse indefenso ante la situación adversa que vivía; y ante después de varios intentos no se esforzó más por ejecutar acciones de lucha ni de huida, aun cuando la jaula hubiese quedado abierta.

Con estudios posteriores, Martin Seligman y otros investigadores comprobaron que los cambios neuroquímicos y el patrón de conducta que presentaron los perros de este estudio eran similares a los que se presentan en el humano en estados depresivos.

En concreto ¿qué es la indefensión aprendida?

Es un estado psicológico por el cual un humano (o un animal) se paraliza, se bloquea o se muestra pasivo ante situaciones adversas, desagradables, destructivas o dolorosas que vive; porque tiene la sensación subjetiva de ser incapaz de modificarlas, ya que se ha esforzado por lograrlo varias veces o en diversos momentos, y no ha tenido el éxito esperado.

Como resultado de esta historia de frecuentes intentos fallidos, de fracasos en el manejo de las condiciones de su vida, la persona instaura en su mente la creencia de que el entorno es inmodificable; que ella no tiene poder alguno, que es irremediablemente vulnerable a lo que vive, y que todo lo que ocurre en la vida forma parte de un destino inmutable.

Asume que sus palabras y acciones son inútiles porque no van a lograr influir en nada en las circunstancias que está experimentando; y, entonces, deja de expresar sus necesidades o sus deseos; no ejecuta acciones para hacer valer sus derechos cuando es preciso; e incluso, opta por no hacer nada para modificar, evitar o abandonar dichas circunstancias.

Todo lo anterior está, además, teñido y acrecentado por pensamientos recurrentes en los que predomina el pesimismo y la impotencia, del tipo: “no cuento con los recursos para enfrentarme”, o bien, “no tiene ningún caso que actúe, si de todas maneras lo que se haga no es suficiente” “de nada sirve lo que hago”.

Cuando se anima a llevar a cabo una acción, adopta una posición de víctima y no asume las consecuencias de sus actos. Y ante la menor dificultad “tira la toalla” y justifica sus fracasos como algo que proviene del exterior.

El sentimiento de indefensión, la sensación de desamparo e impotencia, y la pasividad adyacente, bloquean, a su vez, la posibilidad de aprender aptitudes y actitudes nuevas, simples o complejas, que le serían útiles para realizar modificaciones en su ambiente.

Y, aunque posteriormente las circunstancias del entorno cambiasen, la persona continuará creyendo que se debió a un factor externo fortuito, y no a algo que ella generó.

El estado psicológico de indefensión surge indistintamente en mujeres, hombres, niños, ancianos; de todas las edades, y de cualquier nacionalidad y credo.

El disparador del sentimiento de indefensión puede ser cualquier situación cotidiana o extraordinaria, que se percibe como amenazante y que se presenta de manera reiterada; por ejemplo: tener un empleo en donde no hay buenas condiciones laborales; estar en periodo de exámenes académicos; eventos que implican competencia sea en el medio empresarial, artístico o deportivo, por ejemplo.

También es muy frecuente la presencia la condición de indefensión aprendida en casos de acoso escolar (bullying) laboral (mobbing) o de violencia de género, entre otros.

Es muy importante comprender que las situaciones complejas, adversas, desagradables o dolorosas por sí mismas no son una razón única o suficiente para desencadenar el estado psicológico de indefensión, o en su caso, un estado depresivo. Entre otros múltiples factores, influye de manera notable la forma en que una persona ha aprendido a percibir e interpretar los eventos de su vida, y sus estrategias de acción: huida, lucha o afrontamiento.

La persona que presenta el estado psicológico de indefensión aprendida usualmente —no siempre—, se encuentra a su vez en un estado depresivo, aunque no necesariamente en una depresión clínicamente diagnosticada.

De cualquier manera, poner atención al sentimiento de indefensión aprendida cobra especial relevancia porque puede ocasionar que la persona que lo presenta llegue a un nivel extremo de desvalorización, frustración, impotencia, apatía, desesperanza, etc., que lo impulse a tomar decisiones extremas que impacten su salud, su integridad o su vida misma.

Si te encuentras en un estado psicológico de indefensión aprendida puedes salir de él si aplicas algunas de las estrategias que te presento a continuación.

Pero antes, te animo a dar click AQUÍ para leer el Cuento: El Elefante Encadenado, escrito por Jorge Bucay, que ilustra claramente lo que implica improntar la indefensión en la vida.

¡Ahora sí! ¿Cómo puedo erradicar de mi vida el sentimiento de indefensión?

El estado psicológico de indefensión es APRENDIDO; por lo tanto, puede ser DESAPRENDIDO.

El proceso para desaprender la indefensión puede ser complejo o sencillo, según la infinidad de variables dinámicas que hay en tu vida en particular, es decir: tu edad, educación, idiosincrasia, cultura, grupos a los que perteneces, voluntad y disposición de acción, etc.

Una manera sencilla y funcional consiste en lo siguiente:

  • Genera las condiciones materiales y mentales necesarias para escuchar tu diálogo interno y detectar cuáles son las creencias limitantes que te llevan al estado de indefensión y a mostrar pasividad frente a las situaciones adversas, conflictivas o dolorosas.

  • Date la oportunidad de observar de frente los miedos que están implicados en tu estado de indefensión, y que te sitúan en un estado de alerta que te paraliza o que bloquea la posibilidad de actuar frente a lo que vives como amenazante.

  • Haz una lista de tus capacidades, aptitudes, talentos y habilidades que constituyen tus fortalezas.

  • Haz otra lista de los comportamientos alternativos o habilidades nuevas que puedes adquirir para enfrentarte de manera más constructiva a lo que vives.

  • Al elaborar con honestidad y detenimiento ambas listas empezarás ya a sentir que tu autoestima puede reconstruirse y puedes volver a encontrar un sentido positivo, agradable y constructivo a lo que piensas, sientes, dices y haces.

  • Paulatinamente y con valentía, haz uso de tus fortalezas y de las nuevas habilidades en tu día a día, para que empieces a darte cuenta de que sí eres capaz de enfrentar asertivamente la vida, y que, cuando la condición externa no es modificable, sí eres capaz de asumir una actitud proactiva, y positiva frente a ellas, en vez de usar tu antiguo modo de reaccionar, con los sentimientos derivados de ésta: frustración, fracaso, inacción, desmotivación, pasividad… en suma: indefensión.

  • Para que la indefensión sea erradicada por completo, es importante que tus expectativas sobre el resultado sean positivas, esto es: que en ti exista la plena certeza de que es tú elección la actitud que tengas frente a las situaciones complicadas a las que te enfrentes, y que puedes dar tu máximo para favorecer modificarlas.

Erradicar el sentimiento de indefensión aprendida no es un acto único, es un proceso de varios pasos, a veces no sencillos, pero con disposición y constancia puedes lograr una vez más ver de frente la vida, disfrutarla, aprender de las lecciones que te presenta, y no permitirte nunca más volver a improntar en tu corazón y en tu mente este sentimiento de indefensión.

¬Patricia Anaya

Photo by Warren Wong /Unsplash

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TUS EMOCIONES SON TÚ ELECCIÓN | Patricia Anaya

A veces te acostumbras tanto a vivir con miedo, con tristeza, con ansiedad o con alguna emoción desagradable; que empiezas a creer que estos sentimientos que son naturales en ti; y, entonces, los momentos de paz, de felicidad, de éxito te resultan incómodos.

Si te detectas en esta circunstancia, haz una pausa y valora qué es lo que realmente prefieres sentir.

Toma las acciones que sean necesarias para que logres llegar a la nueva emoción que has elegido sentir y permítete sentirla.

Por ejemplo: Detectas que estás triste y que no quieres sentirte así. Primero aceptas tu tristeza. Luego, buscas pensamientos que te lleven a sentirte alegre, tal vez algún recuerdo de tu infancia, probablemente la memoria de un evento exitoso en tu trabajo, la lectura de un libro de tu agrado o encontrando en la cartelera cinematográfica alguna comedia cuya trama te pudiese provocar risa.

Una vez que tu vibración de tristeza empieza a difuminarse y surge tu vibración de alegría, eliges permanecer ahí tanto cuanto más desees.

Y, si así lo estimas útil, ya estando en el estado vibratorio de alegría puedes hacer un recuento de lo que pudo haber provocado la tristeza que sentías, con el fin de trabajarla, darle salida o encontrarle solución, —si las tiene—, y con ello prever que no reaparezca esa emoción más adelante.

Las emociones son una elección, y esta elección es solamente tuya.

¬Patricia Anaya

Photo by Lucreative /Unsplash

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Poema turco: POR ESO TENGO MIEDO | Qyazzirah Syeikh Ariffin

SE1317-190326 Por eso tengo miedo Qyazzirah Syeikh PhAlineDeNadai

Tú dices que amas la lluvia,

sin embargo usas un paraguas cuando llueve.

Tú dices que amas el sol,

pero siempre buscas una sombra cuando el sol brilla.

Tú dices que amas el viento,

pero cierras las ventanas cuando el viento sopla.

Por eso tengo miedo,

cuando dices que me amas.

¬Qyazzirah Syeikh Ariffin

 

Photo by Aline De Nadai

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LA PAZ VERDADERA | Hehaka Sapa

se1308-190122 la paz verdadera hehaka sapa phsagefriedman

Nuestro Abuelo y Padre ha establecido una relación con mi gente, los Sioux. Es nuestro deber hacer un ritual que extienda esa relación a los distintos pueblos de diferentes naciones. ¡Que lo que hagamos aquí sea un ejemplo para otros!

A través de estos rituales se establece una paz triple:

La primera paz, la más importante, es aquella que llega dentro del alma de los hombres cuando comprenden su relación, su unión, con el Universo y todos sus Poderes, y cuando comprenden que en el centro del Universo habita Wakan Tanka, y que ese centro en verdad está en todas partes. Está dentro de cada uno de nosotros. Esa es la Paz verdadera y las demás son sólo reflejos de esto.

La segunda paz es la que se hace entre dos individuos.

Y la tercera es la que se hace entre dos naciones.

Pero por encima de todo, debes entender que nunca podrá haber paz entre las naciones mientras no se conozca primero esa paz verdadera dentro del espíritu de los hombres.

¬Hehaka Sapa (Alce Negro)

 

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No Ignores la Tristeza | Anónimo

Blog 0172 No Ignores la Tristeza

No ignores la tristeza

Ábrele espacio para que respire.

La tristeza es un hueco en el amor.

Una fuga transitoria de energía.

Un camino hacia uno mismo.

La revisión profunda de algún espacio roto.

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No ignores la tristeza.

Pues toda emoción es necesaria y conveniente.

La tristeza te ayuda a detenerte temporalmente.

A alejarte de todo lo mundano.

Te deja en la puerta de un nuevo comienzo.

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Reconócela.

No la confines a un espacio muerto.

No la encierres bajo llave.

No permitas que se entierre.

No la disfraces con mentiras lindas.

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No ignores la tristeza.

Escucha su mudez, siente su calma.

Ella no pretende avergonzarte.

No todos los días son soleados.

Todo tiene un lado débil.

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No ignores la tristeza.

Permítele que hable en su dialecto.

Que te conduzca hasta el final de la bajada.

Y cuando vuelva la otra fase de la Luna

el rayo de luz traspasará el prisma

y volverá a encenderse de colores tu alegría.

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No ignores la tristeza.

Todas tus emociones son importantes y necesarias.

No siempre estarás en el lado fuerte.

Expresa lo que sientes.

Pronto volverás a estar alegre.

¬Anónimo

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Frustración | Karmelo Bizkarra

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La frustración tiene que ver con la no aceptación de la vida, la necesidad de que las cosas sean como yo quiero.

 

Cuando no aceptamos la vida nos quejamos de ella y de las personas que nos rodean y la queja puede ser una válvula de escape e incluso puntualmente una ayuda. Pero cuando es continua no nos ayuda nada; nos convertimos en un gruñón.

 

La queja muchas veces se debe a que no estamos viviendo la vida que queremos vivir, pero no nos atrevemos a cambiarla o nos resulta más cómodo mantenernos en esa situación. La queja excesiva indica la acomodación de la persona en una forma de vida de la que no está a gusto.

 

Al quejica todo le parece poco y nunca está satisfecho con lo que ocurre o con la actitud de los demás.
Ante las cosas que no acepto o me cuesta aceptar: me quejo, me pongo airado, me rebelo, racionalizo que no pasa nada, culpabilizo a los demás, me culpabilizo a mí mismo, me siento víctima, me fugo con la comida, la bebida o el juego. Estos mecanismos los utilizo cuando me cuesta aceptar algo.

La salida de la frustración es vivir y aceptar lo que nos trae la vida, intentando cambiar nuestra vida y ayudar a los demás a mejorar la suya.

¬Karmelo Bizkarra

LA CAPACIDAD DE ESTAR SOLO | Osho

Blog 0164 La capacidad de estar solo

 

La capacidad de estar solo es la capacidad de amar.

 

Puede que te parezca paradójico, pero no lo es. Es una verdad existencial; sólo aquellas personas que son capaces de estar solas son capaces de amar, de compartir, de llegar a lo más profundo de la otra persona; sin poseer a la otra persona, sin depender de ella, sin reducirla a una cosa, y sin volverse adictos a ella. Permiten que la otra persona tenga total libertad porque saben que si se marcha, ellos seguirán siendo tan felices como son ahora. La otra persona no puede arrebatarles su felicidad, porque no es quien se la dio.

 

Entonces, ¿Por qué quieren estar juntos?

 

Ya no se trata de una necesidad; se trata de un lujo. Intenta comprenderlo. Las personas autenticas se aman porque es un lujo, no una necesidad. Disfrutan compartiendo; tienen mucha alegría, les gustaría derramarla en alguien más. Y saben cómo interpretar su vida como solistas.

 

El solista de flauta sabe cómo disfrutar a solas de su flauta. Y si por casualidad se encuentra con un guitarrista, un solista de cuerdas, disfrutarán tocando juntos y creando una armonía entre flauta y cuerda.

 

Ambos disfrutarán: ambos derramarán su riqueza en la otra persona.

 

¬Osho

 

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ALEGRÍAS Y TRISTEZAS | Kahlil Gibrán

 

Blog 0157 Alegrías y Tristezas Pic Felix Russell

No cambio la tristeza de mi corazón

por la alegría de la gente,

ni mis ocultas lágrimas

por una sonrisa.

Prefiero que mi vida

sea una lágrima y

una sonrisa.

 

Una lágrima que purifique el corazón,

me revele los secretos de la vida y su oculto sentido;

y una sonrisa que me acerque a los humanos.

Una lágrima con la que pueda acompañar a los desdichados;

y una sonrisa que simbolice mi alegría en la vida.

Quiero morir anhelante

y no vivir en el tedio.

Deseo que haya en las profundidades de mi Alma,

sed de amor y belleza;

porque miré y vi que los satisfechos

son miserables esclavos de la materia;

y escuché y oí que los suspiros del anhelante

son más dulces que la mejor música.

Llega la tarde, la flor recoge sus pétalos

y duerme abrazada a su deseo;

cuando llega la aurora, abre sus labios

para recibir el beso del sol,

porque la vida de las flores

es deseo y encuentro,

lágrimas y sonrisa.

Las aguas del mar se evaporan

para convertirse en nubes que vagan

sobre montes y valles,

al encontrarse con el viento,

caen llorosas sobre los campos,

y luego, se unen a los ríos;

al final de la jornada,

vuelven a su patria, que es el mar.

La vida de las nubes es

separación y encuentro,

lágrimas y sonrisa.

Así, el Alma se separa de Dios

y camina en el mundo de la materia,

luego pasa cual nube sobre la montaña de la tristeza

y los valles de la alegría,

y después,

al encontrarse con los vientos de la muerte,

regresa a su lugar de Origen:

al mar del Amor,

y de la Belleza…

¡A Dios!

 

 

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¬Kahlil Gibrán

Photo by Felix Russell / Unsplash

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EL HÁBITO DE SENTIRNOS OFENDIDOS | Marco Engelke

Blog 0156 El Habito DSentirnos Ofendidos Pic Stephanie Krist sc

 

Las personas se pasan la mayor parte de su vida sintiéndose ofendidas por lo que alguien les hizo. La sorprendente revelación que te voy a hacer, va a cambiar tu vida:

¡Nadie te ha ofendido!

Son tus expectativas de lo que esperabas de esas personas, las que te hieren.

Y las expectativas las creas tú con tus pensamientos. No son reales. Son imaginarias. Si tú esperabas que tus padres te dieran más amor y no te lo dieron, no tienes por qué sentirte ofendido. Son tus expectativas de lo que un padre ideal debió hacer contigo, las que fueron violadas.

Tus ideas son las que te lastiman.

Si esperabas que tu pareja reaccionara de tal o cual forma y no lo hizo…Tu pareja no te ha hecho nada. Es la diferencia entre las atenciones que esperabas tuviera contigo y las que realmente tuvo, las que te hieren. Nuevamente, eso está en tu imaginación.

¿Enojado con Dios? Son tus creencias de lo que debería hacer Dios, las que te lastiman. Dios jamás ofende ni daña a nadie.

Un hábito requiere de todas sus partes para funcionar.

Si pierde una, el hábito se desarma.

El hábito de sentirte ofendido por lo que te hacen otros  (en realidad nadie te hace nada) desaparecerá cuando conozcas mejor la fuente de las “ofensas”.

Cuando nacemos, somos auténticos.

Pero nuestra verdadera naturaleza, es suprimida y sustituida artificialmente por conceptos que nuestros padres, la sociedad y televisión nos enseñan. Y crean una novela falsa de cómo deberían ser las cosas en todos los aspectos de tu vida y de cómo deben actuar los demás. Una novela que no tiene nada que ver con la realidad.

También, las personas son criaturas de inventario. A lo largo de su vida, coleccionan experiencias: padres, amigos, parejas, etc., y las almacenan en su inventario interior. Las experiencias negativas dejan una huella más profunda en nosotros que las positivas. Y cuando una persona es maltratada por alguien, deja esa experiencia en su “inventario”. Cuando conoce a alguien, tiene miedo. Y trata de ver si la nueva persona repetirá las mismas actitudes que la que la hirió. Saca una experiencia de su inventario negativo. Se pone los lentes de esa experiencia y ve a las nuevas personas y experiencias de su vida, con esos lentes. ¿Resultado? Se duplican los mismos problemas y las mismas experiencias negativas.

Y el inventario negativo sigue creciendo. En realidad lo que hace es que te estorba. No te deja ser feliz. Y a medida que se avanza en años, se es menos feliz. Es porque el inventario negativo aumenta año tras año. ¿Has visto a las personas de edad avanzada y a los matrimonios con muchos años? Su inventario es tan grande, que parece que la negatividad es su vida. Una y otra vez sacan experiencias de su inventario negativo ante cualquier circunstancia.

Una de las mayores fuentes de ofensas es la de tratar de imponer el punto de vista de una persona a otra y guiar su vida. Cuando le dices lo que debe hacer y te dice “no”, creas resentimientos por partida doble.

Primero, te sientes ofendido porque no hizo lo que querías.

Segundo, la otra persona se ofende porque no la aceptaste como es.

Y es un círculo vicioso.

Todas las personas tienen el derecho divino de guiar su vida como les plazca.

Aprenderán de sus errores por sí mismos.

¡Déjalos ser! Nadie te pertenece.

Cuando los colonos americanos querían comprarles sus tierras a los Pieles Rojas, estos les contestaron: ¿Comprar nuestras tierras? ¡Si no nos pertenecen! Ni el fulgor de las aguas, ni el aire, ni nuestros hermanos los búfalos a los cuales solo cazamos para sobrevivir. Es una idea completamente desconocida para nosotros.

Ni la Naturaleza, ni tus padres, ni tus hijos, ni tus amigos o parejas te pertenecen. Es como el fulgor de las aguas o el aire. No los puedes comprar. No los puedes separar. No son tuyos. Solo los puedes disfrutar como parte de la Naturaleza.

El cauce de un río no lo puedes atrapar.

Solo puedes meter las manos,

sentir el correr de las aguas entre ellas, y dejarlo seguir.

Las personas son un río caudaloso.

Cualquier intento de atraparlas te va a lastimar.

Ámalas, disfrútalas y déjalas ir.

 

Entonces ¿Cómo puedo perdonar?
1) Entiende que nadie te ha ofendido. Son tus ideas acerca de cómo deberían actuar las personas y Dios, las que te hieren. Estas ideas son producto de una máscara social, que has aprendido desde tu infancia de forma inconsciente. Reconoce que la mayoría de las personas nunca va a cuadrar con esas ideas que tienes. Porque ellos tienen las suyas.

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2) Deja a las personas Ser. Deja que guíen su vida como mejor les plazca. Es su responsabilidad. Dales consejos si te los piden, pero permite que tomen sus decisiones. Es su derecho divino por nacimiento: el libre albedrío y la libertad.

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3) Nadie te pertenece. Ni tus padres, ni amigos ni parejas. Todos formamos parte del engranaje de la naturaleza. Deja fluir las cosas sin resistirte a ellas. Vive y deja vivir.

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4) Deja de pensar demasiado. Ábrete a la posibilidad de nuevas experiencias. No utilices tu inventario. Abre los ojos y observa el fluir de la vida como es. Cuando limpias tu visión de lentes oscuros y te los quitas, el resultado es la limpieza de visión.

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5) La perfección no existe. Ni el padre, amigo, pareja perfectos. Es un concepto creado por la mente humana que a un nivel intelectual puedes comprender, pero en la realidad no existe. Porque es un concepto imaginario. Un bosque perfecto serían puros árboles, Sol, no bichos… ¿existe? No. Para un pez, el mar perfecto sería aquel donde no hay depredadores ¿existe? No. Solo a un nivel intelectual. En la realidad jamás va a existir. Naturalmente, al pez solo le queda disfrutar de la realidad. Cualquier frustración de que el mar no es como quiere que sea no tiene sentido. Deja de resistirte a que las personas no son como quieres o no piensan como tú. Acepta a las personas como el pez acepta al mar y ámalas como son.

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6) Disfruta de la vida. La vida real es más hermosa y excitante que cualquier idea que tienes del mundo. Me complacerá decírtelo por experiencia.

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7) Imagina a esa persona que te ofendió en el pasado. Imagínate que ambos están cómodamente sentados. Dile por qué te ofendió. Escucha su explicación amorosa de por qué lo hizo. Y perdónala. Si un ser querido ya no está en este mundo, utiliza esta dinámica para decirle lo que quieres. Escucha su respuesta. Y dile adiós. Te dará una enorme paz.

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8) A la luz del corto período de vida que tenemos, solo tenemos tiempo para vivir, disfrutar y ser felices. Nuestra compañera la muerte en cualquier momento, de forma imprevista, nos puede tomar entre sus brazos. Es superfluo e inútil gastar el tiempo en pensar en las ofensas de otros. No puedes darte ese lujo.

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9) Es natural pasar por un periodo de duelo al perdonar, deja que tu herida sane. Descárgate (no confundir con desquitarse) con alguien para dejar fluir el dolor. Vuelve a leer este artículo las veces necesarias y deja que los conceptos empiecen a sembrar semillas de conciencia en tu interior. Aprende con honestidad los errores que cometiste, prométete que no lo volverás a hacer y regresa a vivir la vida.

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¬ Marco Engelke