MEDITACIÓN | Buda

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Leyenda cherokee: LOS DOS LOBOS | Anónimo

Un día un anciano de la tribu cherokee pensó que había llegado el momento de transmitirle una gran enseñanza de vida a su nieto. Le pidió que le acompañara al bosque y, sentados debajo de un gran árbol, comenzó a contarle la lucha que tiene lugar en el corazón de cada persona:

Querido nieto, debes saber que en la mente y en el corazón

de cada ser humano existe una lucha perenne.

Si no eres consciente de ello,

tarde o temprano te asustarás

y quedarás a merced de las circunstancias.

Esta batalla existe incluso en el corazón

de una persona anciana y sabia como yo.

«En mi corazón habitan dos lobos enormes,

uno blanco y el otro negro.

El lobo blanco es bueno, gentil y amoroso, le gusta la armonía

y combate solo cuando debe protegerse o cuidar a los suyos.

El lobo negro, al contrario, es violento e iracundo.

El más mínimo contratiempo desata su ira

por lo que pelea continuamente y sin razón.

Su pensamiento está lleno de odio,

pero su rabia es inútil porque solo le causa problemas.

Cada día, estos dos lobos luchan dentro de mi corazón.»

El nieto le preguntó al abuelo:

Al final, ¿cuál de los dos lobos gana la batalla?

El anciano le respondió:

«Ambos, porque si yo alimentase solo al lobo blanco,

el lobo negro se escondería en la oscuridad

y apenas me distrajera un poco, atacaría mortalmente al lobo bueno.

Al contrario, si le prestó atención e intento comprender su naturaleza,

puedo utilizar su fuerza cuando la necesite.

Así, ambos lobos pueden convivir con cierta armonía

El nieto estaba confundido:

¿Cómo es posible que venzan ambos?

El anciano cherokee sonrió y le explicó:

«El lobo negro tiene algunas cualidades

que podemos necesitar en ciertas situaciones,

es temerario y determinado,

también es astuto y sus sentidos están muy aguzados.

Sus ojos acostumbrados a las tinieblas pueden alertarnos del peligro y salvarnos.

Si le doy de comer a ambos,

no tendrán que luchar encarnizadamente entre sí para conquistar mi mente

y así yo podré elegir a qué lobo recurrir en cada ocasión

¬Anónimo

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