LA VERDAD | Ramtha

La verdad es sólo lo que un individuo percibe como tal.

La verdad es una opinión, una actitud, una creencia que se ha convertido en absoluta en el pensamiento creativo.

Sin embargo, la opinión de cada cual sobre cualquier cosa diferirá, a menudo vastamente, porque cada uno ha formulado esa opinión basándose en sus experiencias únicas y en el entendimiento o confusión que haya obtenido en su alma, no sólo durante esta vida, sino durante todas las vidas vividas antes que ésta.

De esta manera, una entidad creerá que algo es verdad, mientras otra quizás no.

Ambos no pueden comprenderse mutuante, porque ellos no han sido la misma persona, ni han tenido las mismas experiencias colectivas.

¿La verdad de quién es la correcta?

Las dos lo son.

Las dos son verdaderamente ciertas.

Porque cada uno está expresando la verdad que su experiencia y conocimiento le han permitido percibir.

Pero si la verdad de alguien es que su verdad es la única correcta, su entendimiento está limitado.

¬Ramtha

Photo by Pixabay

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Nadie Te Puede Hacer Sufrir y Nadie Te Puede Hacer Feliz | Viktor Frankl

Blog Nadie Te Puede Hacer Sufrir

 

¿Quién te hace sufrir? ¿Quién te rompe el corazón? ¿Quién te lastima? ¿Quién te roba la felicidad o te quita la tranquilidad? ¿Quién controla tu vida?…

¿Tus padres? ¿Tu pareja? ¿Un antiguo amor? ¿Tu suegra? ¿Tu jefe?…

Podrías armar toda una lista de sospechosos o culpables.

Probablemente sea lo más fácil. De hecho sólo es cuestión de pensar un poco e ir nombrando a todas aquellas personas que no te han dado lo que te mereces, te han tratado mal o simplemente se han ido de tu vida, dejándote un profundo dolor que hasta el día de hoy no entiendes.

Pero ¿sabes? No necesitas buscar nombres. La respuesta es más sencilla de lo que parece, y es que nadie te hace sufrir, te rompe el corazón, te daña o te quita la paz.

Nadie tiene la capacidad al menos que tú le permitas, le abras la puerta y le entregues el control de tu vida.

Llegar a pensar con ese nivel de conciencia puede ser un gran reto, pero no es tan complicado como parece. Se vuelve mucho más sencillo cuando comprendemos que lo que está en juego es nuestra propia felicidad. Y definitivamente el peor lugar para colocarla es en la mente del otro, en sus pensamientos, comentarios o decisiones.

Cada día estoy más convencido de que el hombre sufre no por lo que le pasa, sino por lo que interpreta.

Muchas veces sufrimos por tratar de darle respuesta a preguntas que taladran nuestra mente como: ¿Por qué no me llamó? ¿No piensa buscarme? ¿Por qué no me dijo lo que yo quería escuchar? ¿Por qué hizo lo que más me molesta? ¿Por qué se me quedó viendo feo? y muchas otras que por razones de espacio voy a omitir.

No se sufre por la acción de la otra persona, sino por lo que sentimos, pensamos e interpretamos de lo que hizo, por consecuencia directa de haberle dado el control a alguien ajeno a nosotros.

Si lo quisieras ver de forma más gráfica, es como si nos estuviéramos haciendo vudú voluntariamente, clavándonos las agujas cada vez que un tercero hace o deja de hacer algo que nos incomoda.

Lo más curioso e injusto del asunto es que la gran mayoría de las personas que nos “lastimaron”, siguen sus vidas como si nada hubiera pasado; algunas inclusive ni se llegan a enterar de todo el teatro que estás viviendo en tu mente.

Un claro ejemplo de la enorme dependencia que podemos llegar a tener con otra persona es cuando hace algunos años alguien me dijo:

“Necesito que Pedro me diga que me quiere aunque yo sepa que es mentira. Sólo quiero escucharlo de su boca y que me visite de vez en cuando aunque yo sé que tiene otra familia; te lo prometo que ya con eso puedo ser feliz y me conformo pero si no lo hace… siento que me muero”.

¡Wow! Yo me quedé de a cuatro ¿Realmente esa será la auténtica felicidad? ¿No será un martirio constante que alguien se la pase decidiendo nuestro estado de ánimo y bienestar? Querer obligar a otra persona a sentir lo que no siente… ¿no será un calvario voluntario para nosotros?

No podemos pasarnos la vida cediendo el poder a alguien más, porque terminamos dependiendo de elecciones de otros, convertidos en marionetas de sus pensamientos y acciones.

Las frases que normalmente se dicen los enamorados como: “Mi amor, me haces tan feliz”, “Sin ti me muero”, “No puedo pasar la vida sin ti”, son completamente irreales y falsas.

No porque esté en contra del amor, al contrario, me considero una persona bastante apasionada y romántica, sino porque realmente ninguna otra persona (hasta donde yo tengo entendido) tiene la capacidad de entrar en tu mente, modificar tus procesos bioquímicos y hacerte feliz o hacer que tu corazón deje de latir.

Definitivamente nadie puede decidir por nosotros.

Nadie puede obligarnos a sentir o a hacer algo que no queremos, tenemos que vivir en libertad.

No podemos estar donde no nos necesiten ni donde no quieran nuestra compañía. No podemos entregar el control de nuestra existencia, para que otros escriban nuestra historia. Tal vez tampoco podamos controlar lo que pasa, pero sí decidir cómo reaccionar e interpretar aquello que nos sucede.

La siguiente vez que pienses que alguien te lastima, te hace sufrir o controla tu vida, recuerda: No es él, no es ella…

Eres tú quien lo permite y está en tus manos volver a recuperar el control.

Y no olvides nunca:

Al hombre se le puede arrebatar todo, salvo una cosa: La última de las libertades humanas: la elección de la actitud personal que debe adoptar frente al destino- para decidir su propio camino.

Viktor Frankl

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El Valioso Tiempo de los Maduros | Mario De Andrade

Blog El Valioso Tiempo de los Maduros

Conté mis años y descubrí, que tengo menos tiempo para vivir de aquí en adelante,

que el que viví hasta ahora…

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Me siento como aquel chico que ganó un paquete de golosinas:

las primeras las comió con agrado,

pero cuando percibió que quedaban pocas,

comenzó a saborearlas profundamente.

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Ya no tengo tiempo para reuniones interminables

donde se discuten estatutos, normas, procedimientos y reglamentos internos,

sabiendo que no se va a lograr nada.

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Ya no tengo tiempo para soportar absurdas personas que,

a pesar de su edad cronológica, no han crecido.

Ya no tengo tiempo para lidiar con mediocridades.

No quiero estar en reuniones donde desfilan egos inflados.

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No tolero a maniobreros y ventajeros.

Me molestan los envidiosos que tratan de desacreditar

a los más capaces para apropiarse de sus lugares, talentos y logros.

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Detesto, si soy testigo, de los defectos

que genera la lucha por un majestuoso cargo.

Las personas no discuten contenidos, apenas los títulos.

Mi tiempo es escaso como para discutir títulos.

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Quiero la esencia, mi Alma tiene prisa…

Sin muchas golosinas en el paquete…

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Quiero vivir al lado de gente humana, muy humana.

Que sepa reír de sus errores.

Que no se envanezca con sus triunfos.

Que no se considere electa antes de hora.

Que no huya de sus responsabilidades.

Que defienda la dignidad humana.

Y que desee, tan sólo, andar del lado de la verdad y la honradez.

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Lo esencial es lo que hace que la vida valga la pena.

Quiero rodearme de gente que sepa tocar el corazón de las personas….

Gente, a quien los golpes duros de la vida

le enseñaron a crecer con toques suaves en el alma.

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Sí, tengo prisa, pero por vivir con la intensidad

que sólo la madurez puede dar.

Pretendo no desperdiciar parte alguna de las golosinas que me quedan…

Estoy seguro que serán más exquisitas,

que las que hasta ahora he comido.

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Mi meta es llegar al final satisfecho y en paz

con mis seres queridos y con mi conciencia.

Espero que la tuya sea la misma,

porque de cualquier manera, llegarás…

Mario De Andrade

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LA LECCIÓN DEL PATO | Eckhart Tolle

Blog 0085 La Leccion Del Pato sc

 

Cuando dos patos se pelean, al separarse nadan en direcciones opuestas. Después, los dos baten las alas con fuerza varias veces para descargar el exceso de energía acumulada durante la pelea. Una vez que han sacudido las alas se van nadando pacíficamente como si no hubiera pasado nada.

Si el pato tuviera una mente humana, mantendría viva la pelea en sus pensamientos, tejiendo historias. Esta podría ser la historia del pato:

“No puedo creer lo que acaba de hacer,

se me acercó a menos de unos cuantos centímetros,

seguramente se cree dueño del estanque,

no tiene consideración alguna por mi espacio privado.

Nunca más confiaré en él;

la próxima vez con seguridad tramará otra cosa para molestarme;

estoy seguro de que ya está tramando algo pero no lo toleraré;

le daré una buena lección que nunca olvidará.”

Y así continúa la mente tejiendo sus historias, pensando y hablando sobre el asunto durante días, meses y hasta años. En cuanto al cuerpo, la lucha no ha cesado y la energía que genera con respuesta a todos esos pensamientos es emoción, la cual da lugar a más pensamientos todavía.

Es lo que se convierte en el pensamiento emocional del ego.

Es fácil ver lo problemática que sería la vida del pato si tuviera una mente humana.

Pero es así como viven la mayoría de los seres humanos. Nunca ponen punto final a ninguna situación o acontecimiento. La mente y “mi historia” fabricada continúan con su ciclo interminable.

Somos una especie que perdió su camino. En toda la naturaleza, en cada flor o árbol, en cada animal, hay una lección importante para nosotros, sin tan sólo nos detuviéramos a observar y oír.

La Lección del Pato es la siguiente: sacudamos las alas, es decir, dejemos atrás la historia y volvamos al único lugar donde reside el poder: El Presente.

Eckhart Tolle

*Libro “Una Nueva Tierra”

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Cuento oriental: EL COLECCIONISTA | Anónimo

Cerca de Tokio vivía un gran samurai, ya anciano, que se dedicaba enseñar el budismo zen a los jóvenes.

A pesar de su edad, corría la leyenda de que era capaz de vencer a cualquier adversario.

A pesar de su edad, corría la leyenda de que era capaz de vencer a cualquier adversario.

Cierto día un guerrero conocido por su total falta de escrúpulos pasó por la casa del viejo.

Era famoso por utilizar la técnica de la provocación: esperaba que el adversario hiciera su primer movimiento, y, gracias a su inteligencia privilegiada para captar los errores, contraatacaba con velocidad fulminante.

El joven e impaciente guerrero jamás había perdido una batalla.

Conociendo la reputación del viejo samurai, estaba allí para derrotarlo y aumentar aún más su fama.

Los estudiantes de zen que se encontraban presentes se manifestaron contra la idea, pero el anciano aceptó el desafío.

Entonces fueron todos a la plaza de la ciudad, donde el joven empezó a provocar al viejo:

Arrojó algunas piedras en su dirección, lo escupió en la cara y le gritó todos los insultos conocidos, ofendiendo incluso a sus ancestros.

Durante varias horas hizo todo lo posible para sacarlo de sus casillas, pero el viejo permaneció impasible. Al final de la tarde, ya exhausto y humillado, el joven guerrero se retiró de la plaza.

Decepcionados por el hecho de que su maestro aceptara tantos insultos y provocaciones, los alumnos le preguntaron:

 —¿Cómo ha podido soportar tanta indignidad? ¿Por qué no usó su espada, aun sabiendo que podría perder la lucha, en vez de mostrarse como un cobarde ante todos nosotros?

El viejo samurai repuso:

—Si alguien se acerca a ti con un regalo y no lo aceptas ¿a quién le pertenece el regalo?

Por supuesto, a quien intentó entregarlo —respondió uno de los discípulos—.

Pues lo mismo vale para la envidia, la rabia y los insultos —añadió el maestro— Cuando no son aceptados, continúan perteneciendo a quien los cargaba consigo.

¬Anónimo

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UNA MUJER TRIUNFADORA | Patricia Anaya

 

Blog 0072 Una Mujer Triunfadora

 

Una Mujer Triunfadora es congruente, auténtica, libre, sincera.

Expresa lo que piensa y piensa lo que expresa.

Ama todo lo que hace, y hace todo lo que ama.

Confía en la vida y fluye con ella, sabiendo que en el Universo todo tiene un orden y un tiempo perfectos.

Ama y goza a los animales, a las plantas, a las piedras, al sol, a la luna, al mar… a la Naturaleza entera la venera.

Respeta a cada ser humano del Planeta, y le honra porque reconoce el valor de su Ser Verdadero.

Tiene relaciones directas, transparentes y armónicas con los demás, sin hacer distinción por su sexo, edad, jerarquía, credo…

Se esmera en enfocarse en lograr su mejor bien en todo lo que emprende, y sin pisar derechos, procura también el bien común.

Sabe que es perfectible, no perfecta; por lo que hace un reconocimiento honesto de sus limitaciones y hace uso total de sus fortalezas.

Cada día al despertar decreta: ‘Hoy voy a cumplir todas mis metas’, y actúa en consecuencia.

Los tropiezos, errores, eventos desagradables, los transforma en escalones para llegar a su cima.

Y al culminar su vida, sin titubear y con gran satisfacción grita a los cuatro vientos:

Soy una Mujer Triunfadora.

Soy y me siento feliz.

Di mi máximo en todo.

Cumplí mi Misión.

Estoy tranquila.

Me voy en Paz.

Patricia Anaya

 

 

LA VIDA ES UN ESPEJO | Mahatma Gandhi

Blog LaVidaEsUnEspejo

La vida me ha enseñado…

que la gente es amable, si yo soy amable;

que las personas están tristes, si estoy triste;

que todos me quieren, si yo los quiero;

que todos son malos, si yo los odio;

que hay caras sonrientes, si les sonrío;

que hay caras amargas, si estoy amargado;

que el mundo está feliz, si yo soy feliz;

que la gente es enojona, si yo soy enojón;

que las personas son agradecidas, si yo soy agradecido.

La vida es como un espejo:

Si sonrío, el espejo me devuelve la sonrisa.

La actitud que tome frente a la vida, es la misma que la vida tomará ante mí.

El que quiera ser amado, que ame.

Mahatma Gandhi

¿EN CRISIS? | Patricia Anaya

Blog - Crisis

Una crisis es un evento o serie de eventos que se producen cuando es indispensable realizar algún cambio significativo en la vida.

A su vez, todos los cambios significativos en la vida, producen crisis, de mayor o menor intensidad y duración

Experimentar una crisis no siempre es fácil, porque en su proceso produce caos y revolución.

Tampoco es sencillo, porque su proceso implica tomar decisiones…

decisiones que en otro momento y circunstancias es probable que no hubieses necesitado valorar…

decisiones que a su vez te obligan a renunciar a una alternativa al estar aceptando la otra alternativa posible.

Y esto, muchas veces (no siempre) genera tensión interna, y también miedo, mucho miedo… emociones cuya generación depende solamente de ti, de tus creencias, de tu actitud.

Pero ni los cambios ni las crisis, tienen que tener una connotación negativa; porque por su misma esencia significan oportunidades para Evolucionar.

Se vale caerse… claro!

De hecho, es muy frecuente; e incluso, útil.

La caída duele, pero enseña.

Te enseña cuánta fortaleza posees.

Te enseña tu nivel de resiliencia.

Te enseña a enderezar el cuerpo, ponerte otra vez de pie, sacudirte el polvo, acomodar la frente en alto, mirar hacia adelante, y seguir…

…y así, una y otra vez, las veces que sean necesarias.

Lo que no se vale es permanecer en el piso, aterrada, paralizada, petrificada. Puedes darte este permiso por unos minutos, mientras tomas aire… ¡pero no más de siete minutos!

Al vivir una crisis…

¿Tiene que existir dolor?

Tomando como referente mi vida, diría que sí… que todo cambio implica cierta dosis de dolor.

Dolor porque hay un rompimiento parcial o total, intenso o menos intenso, con alguien/algo que ya era conocido, a lo que le tenías afecto, y que además había desempeñado un papel importante por haberte sido útil en tu transitar por una determinada etapa.

Y se produce un duelo, indispensable para aprender a soltar lo anterior, a dejar ir lo que fue, para dar lugar a nuevas personas, situaciones, vivencias, objetos… en suma, para poder continuar tu Proyecto de Vida.

¿Tiene que existir sufrimiento?

No! El sufrimiento es una elección exclusivamente individual y consciente.

Cuando aceptas el vaivén de la vida, con sus momentos de adversidad y sus instantes de esplendor; cuando aceptas que la única manera de tener un aprendizaje significativo es superando las crisis inherentes a la vida, con la mejor actitud que eres capaz, entonces, y solo entonces el dolor te enriquece, te transforma; y el mundo para ti se despliega de una forma muy distinta:

Te ves diferente, ves diferente a los demás, ves diferente… todo.

Todo lo que ocurre en tu interior tiene otro matiz, más claro, más nítido, más brillante, que el que hubieses percibido antes, en una experiencia similar.

Como consecuencia de esta transformación interna, también lo que percibes en tu exterior cambia; aunque en sí éste no tenga modificación alguna.

Las crisis son…

Sí, así de simple, las crisis son.

Solamente tú y siempre, puedes elegir el valor que le das a tus crisis y como vivirlas: con sufrimiento o sin él; con una actitud paralizante, o como un desafío mediante el cual logras una transformación que te impacte positivamente, le añada valor a tú vida y te ayude a convertirte cada vez más en la mejor versión de ti misma.

En cada crisis confía en tu Poder Interno para salir adelante triunfante, confía en que la Vida siempre te presentará eventos que puedes aprovechar al máximo como oportunidades para Evolucionar… Confía! Cuando confías, empiezan a pasarte cosas increíbles, aún en la vorágine que vives al estar en crisis.

Si te gustó esta nota compártela para que más personas puedan #SerYSentirseMejor Gracias!

Patricia Anaya

¿QUÉ SIGNIFICA PENSAR POSITIVO? | Patricia Anaya

Blog Pensamiento Positivo

 

Desde mi perspectiva, tener pensamiento positivo no consiste en ver la vida color de rosa, sin problemas, como en un cuento de hadas; pretendiendo “engañar” a la mente de que todo está bien… sí ¡todo!

Tener pensamiento positivo va mucho más allá:

Significa reconocer la libertad que tienes para elegir qué pensamientos quieres crear en tu mente.

Y luego, reconocer que puedes elegir que esos pensamientos que has creado sean predominantemente bellos, útiles y benéficos para ti, porque crean una realidad que te hace sentir bien, con más calidad, con más evolución.

Por ejemplo: Estás en una playa y empieza a llover.

El que llueva o no es algo que no puedes elegir ni cambiar ¿de acuerdo? pero si es tu elección el valor que le das a la experiencia.

Puedes pensar en negativo: Viaje miles de kilómetros para asolearme y mira lo que ocurre… ¡Estoy furiosa! Me iré a mi habitación a ver la televisión.

Aquí, las circunstancias determinan cómo te sientes.

O puedes pensar en positivo: Viaje miles de kilómetros hasta aquí y está lloviendo. Tenía planeado asolearme, pero ahora aprovecharé para disfrutar de este paisaje que me regala la Naturaleza, y me tomaré este tiempo para “echarme un clavado” en mí misma y reflexionar.

Aquí, eres tú quien determina cómo te sientes.

De esta forma, te responsabilizas al 100% de la vida que estás eligiendo vivir, de acuerdo con lo que piensas y sientes de las experiencias; y no adjudicas a los otros o las circunstancias externas la forma en que vives tu vida.

¿Te has percatado de la enorme importancia que tiene para tu propia felicidad el tú elegir lo que piensas y, por ende, lo que sientes?

¿Te has auto sorprendido responsabilizando a los demás o a las circunstancias de lo que vives?

¿Tienes ideas para cambiar de negativo a positivo tu pensamiento aún en situaciones muy difíciles o desagradables?

Comparte tus respuestas en el espacio para comentarios. Asi nos enriqueceremos todos! Gracias

Patricia Anaya