SER QUIEN ERES | Franz Kafka

16 0097 Frase Frank Kafka Ser Autentico sc

Empieza de una vez a ser quien eres,

en vez de calcular quién serás.

Franz Kafka

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Prométete | Christian Larson

Blog Prometete

Prométete:

Ser fuerte y que nada pueda perturbar tu paz mental.

Hablar solo de salud, felicidad y prosperidad

con cada persona que encuentres.

Ver lo bueno de todo y hacer el Sigue leyendo

Me Doy Permiso | Joaquín Argente

Blog Me Doy Permiso

Me doy permiso para no ser una víctima.

Me doy permiso para separarme de personas que me traten con brusquedad, presión o violencia, de las que me ignoran, me niegan un saludo, beso, abrazo…

Las personas bruscas o violentas quedan ya, desde este mismo momento fuera de mi vida.

Me doy permiso para no obligarme a ser “el alma de la fiesta”, el que pone el entusiasmo ni ser la persona dispuesta al diálogo para resolver conflictos cuando los demás ni siquiera lo intentan.

Me doy permiso para no entretener y dar energía a los demás a costa de agotarme yo: no he nacido para estimularles con tal de que continúen a mi lado.

Mi propia existencia, mi ser; ya es valioso.

Si quieren continuar a mi lado deben aprender a valorarme.

Me doy permiso para dejar que se desvanezcan los miedos que me infundieron en la infancia.

El mundo no es sólo hostilidad, engaño o agresión: hay también mucha belleza y alegría inexplorada.

Me doy permiso para no agotarme intentando ser una persona excelente. No he nacido para ser la víctima de nadie.

No soy perfecto, nadie es perfecto y me permito rechazar los esquemas ajenos: un hombre sin fisuras, rígidamente irreprochable. Es decir: inhumano.

Me permito no sufrir angustia esperando una llamada de teléfono, una palabra amable o un gesto de consideración.

Me afirmo como una persona no adicta a la angustia. No espero encerrado o recluido ni en casa, ni en un pequeño círculo de personas de las que depender. Soy yo quien me valoro, me acepto y me aprecio.

Me permito no querer saberlo todo, para no estar al día en muchas cuestiones de la vida: no necesito tanta información, tanto programa de ordenador, tanta película de cine, tanto periódico, tanto libro, tantas músicas.

Me doy permiso para ser inmune a los elogios o alabanzas desmesurados: las personas que se exceden en consideración resultan abrumadoras.

Me permito un vivir con levedad, sin cargas ni demandas excesivas. No entro en su juego.

Me doy el permiso más importante de todos: el de ser auténtico.

No me esfuerzo por complacer. Es sencillo y liberador acostumbrarse a decir “no”.

No me justificaré: si estoy alegre, lo estoy; si estoy menos alegre, lo estoy; si un día señalado del calendario es socialmente obligatorio sentirse feliz, yo estaré como estaré.

Me permito estar tal como me sienta bien conmigo mismo y no como me ordenan las costumbres y los que me rodean: lo “normal” y lo “anormal” en mis estados emocionales lo establezco yo.

 

Joaquín Argente

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YO SOY YO | Virginia Satir

En todo el mundo, no hay nadie exactamente como yo.

Hay personas que tienen algunas partes que se parecen a mi, pero nadie es idéntico a mí, por lo tanto, todo lo que sale de mí es auténticamente mío porque yo sola lo elegí.

Todo lo mío me pertenece

mi cuerpo, incluyendo todo lo que éste hace,

– mi mente, incluyendo todos sus pensamientos e ideas,

– mis ojos, incluyendo las imágenes que perciben,

– mis sentimientos, cualesquiera que éstos puedan ser: coraje, alegría, frustración, amor, desilusión, excitación,

– mi boca y todas las palabras que salgan de ella: agradables, dulces o bruscas, justas o injustas,

– mi voz, fuerte o suave y,

– todos mis actos, sean éstos para otros o para mi misma.

Me pertenecen mis fantasías, mis sueños, mis esperanzas, mis temores. Me pertenecen todos mis triunfos y éxitos, todos mis fracasos y errores. Porque todo lo mio me pertenece, puedo llegar a familiarizarme íntimamente conmigo misma. Y al hacer esto, puedo amarme y aceptarme, y aceptar todas las partes de mi cuerpo. Entonces puedo hacer posible que todo lo que me pertenece trabaje para lograr lo mejor para mi.

Sé que hay aspectos de mi misma que me confunden y otros que no conozco, pero mientras me conozco y me amo, puedo buscar valerosamente y con esperanza la solución a mis confusiones y la forma de conocerme más.

Cualquiera que sea mi apariencia y mi expresión, lo que diga o haga, lo que piense y sienta en un momento determinado, soy yo. Esto es auténtico y representa dónde estoy en este momento.

Cuando más adelante analice mi apariencia y mi expresión, lo que dije e hice y cómo pensé y sentí, algo parecerá no encajar. Puedo descartar lo que parece no encajar y conservar lo que sí encajó e idear algo nuevo para remplazar lo que descarté.

Puedo ver, oír, sentir, pensar, hablar y actuar. Tengo los instrumentos para sobrevivir, para acercarme a los demás, para ser productiva y para ser coherente y apartar de mi mundo a las personas y cosas ajenas a mí.

Me pertenezco.

Y, por lo tanto, puedo manejarme.

Yo Soy Yo.

Y Yo Estoy Bien.

¬Virginia Satir

Photo by Danielle Peterson /Unsplash

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Fábula: EL PEZ Y EL AVE | Jacobo Grinberg

Blog 0045 El Pez Y El Ave

 

Un pez dorado estaba asombrado por el vuelo de las aves. Le gustaba asomarse a la superficie del agua y ver cómo la golondrina se trasladaba por el espacio abierto al agitar sus alas. Le encantaba analizar sus movimientos y pensar que éstos le permitían alcanzar grandes velocidades. Entendía el mecanismo del vuelo… y deseaba volar.

Una golondrina estaba asombrada por el nado de los peces. Le gustaba volar por encima del estanque para ver cómo el pez dorado, al mover su cola, se trasladaba en el agua, transparente y fresca. Le encantaba analizar la forma en que el pez se quedaba flotando: inmóvil y sin esfuerzo, y cómo en un santiamén cambiaba su posición. Entendía el mecanismo del nado… y deseaba nadar.

Un día de sol, la golondrina le habló al pez:

Si tú me enseñas a nadar, yo te enseñaré a volar.

Y el pez le contestó con una sonrisa:

Trato hecho!

A partir de ese momento se hicieron amigos. El pez le explicó a la golondrina todos los secretos de la natación y le enseñó a doblar sus alas y moverse de tal forma que le permitiera penetrar en el agua y trasladarse en ella.

La golondrina, a su vez, enseñó al pez cómo adquirir suficiente impulso en un movimiento ascendente desde la profundidad del estanque. Le explicó que este impulso le haría salir del agua y que, una vez en el espacio, tendría que mover la cola y así podría volar.

El aprendizaje fue lento y peligroso, pero llegó el momento en que todos los movimientos fueron aprendidos y se decidió hacer la prueba final.

La golondrina, ansiosa, le dijo al pez:

—Estás preparado para volar, ahora debes intentarlo.

Y el pez, preocupado, replicó:

—Tú también lo estás, si así lo deseas puedes nadar.

Los dos se prepararon, respirando hondo y después de un momento de vacilación, se atrevieron…

Alguien, a la orilla del estanque, tuvo una visión fantástica: vio volar a un pez dorado y nadar a una golondrina.

Cuando se volvieron a encontrar, los dos notaron que cada uno tenía un brillo especial en los ojos, era un reflejo profundo y sereno.

El pez miró a su compañera y le dijo:

Cuando volaba hice un descubrimiento: sentí que te podía conocer como nunca antes me imaginé. Viví mi vuelo siendo tú y siendo yo.

La golondrina, sonrojada, le contestó:

—Yo sentí lo mismo.

El pez, «frunciendo el entrecejo», miró una hoja que flotaba en el estanque; parecía querer decir algo muy difícil o penoso.

La golondrina le demandó:

¡Dilo de una vez!

También descubrí otra cosa… supe que mi nado no era diferente de tu vuelo, sentí que antes había nadado como un autómata y que me había olvidado que nadar es también bello, además…

El pez no se atrevía a terminar, miraba en una dirección y después en la otra evitando enfrentarse con la mirada de la golondrina, ésta esperaba pensativa; por fin el pez prosiguió:

… además, entendí la razón del olvido, sólo veía tu vuelo y quería ser como tú, pensaba que lo mío no podía ser tan hermoso como lo tuyo… ahora sé que ambas cosas lo son.

La golondrina sonreía, se acercó al pez y abrazándolo le confió:

Los dos hemos aprendido lo mismo, nada a partir de este momento será igual… mi vuelo será lo más maravilloso y tu nado también, tú estarás en mí y yo en ti, pero los dos seremos lo que somos y nada será mejor ni nos podrá enseñar más.

Cuentan que a partir de ese día algo extraño sucedía cerca del estanque… un pez dorado estaba aprendiendo a nadar y una golondrina a volar.

¬Jacobo Grinberg Zylberbaum

* Libro: La Experiencia Interna

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HAZ LO QUE TE DICEN TU CORAZÓN Y TU INTUICIÓN | Steve Jobs

Blog 0041 Haz LoQueTe Dice Tu Corazon

 

Tu tiempo es limitado,

de modo que no lo malgastes

viviendo la vida de alguien distinto.

No quedes atrapado en el dogma,

que es vivir como otros piensan que deberías vivir.

No dejes que los ruidos de las opiniones de los demás

acallen tu propia voz interior.

Y, lo que es más importante,

ten el coraje para hacer lo que te dicen

tu corazón y tu intuición

Ellos ya saben, de algún modo,

en qué quieres convertirte realmente.

Todo lo demás, es secundario.

Steve Jobs

*Fragmento del Discurso en un Acto de Graduación

en Stanford 2005

LA ALEGRÍA DEL SER | Eckhart Tollé

Blog-AlegríaDelSer

Para notar si te has dejado atrapar por el tiempo psicológico, puedes usar un criterio muy simple.

Pregúntate: ¿Hay alegría, fluidez y ligereza en lo que estoy haciendo?

Si no la hay, es que el tiempo encubre el momento presente y percibes la vida como una carga o como un esfuerzo.

Si no hay alegría, fluidez o ligereza en lo que haces, eso no significa necesariamente que tengas que cambiar lo que haces. A veces, simplemente, basta con cambiar la manera de hacerlo. El «cómo» siempre es más importante que el «qué».

Trata de conceder mucha más atención a lo que haces que al resultado que esperas obtener.

Centra toda tu atención en lo que el momento te ofrezca. Esto implica aceptar plenamente lo que es, porque no puedes conceder toda tu atención a algo y al mismo tiempo resistirte a ello.

En cuanto honras el momento presente, toda infelicidad y esfuerzo se disuelven, y la vida empieza a fluir con alegría y suavidad.

Si tus actos surgen de la conciencia del momento presente, cualquier cosa que hagas, hasta la acción más simple, quedará impregnada de calidad, cuidado y amor.

Eckhart Tolle*

* Libro: Practicando el Poder del Ahora

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Tus comentarios sobre esta nota son muy valiosos y nos enriquecen a todos; gracias

CUANDO ME AME DE VERDAD | Charles Chaplin

Blog 0009 Cuando Me Ame De Verdad

 

Cuando me amé de verdad comprendí que, en cualquier circunstancia, yo estaba en el lugar correcto y en el momento preciso. Y, entonces, pude relajarme. Hoy sé que eso tiene nombre… Autoestima.

Cuando me amé de verdad pude percibir que mi angustia y mi sufrimiento emocional, no son sino señales de que voy contra mis propias verdades. Hoy sé que eso es… Autenticidad.

Cuando me amé de verdad dejé de desear que mi vida fuera diferente, y comencé a ver que todo lo que acontece contribuye a mi crecimiento. Hoy sé que eso se llama…Madurez.

Cuando me amé de verdad comencé a comprender por qué es ofensivo tratar de forzar una situación o a una persona, solo para alcanzar aquello que deseo, aun sabiendo que no es el momento o que la persona (tal vez yo mismo) no está preparada. Hoy sé que el nombre de eso es… Respeto.

Cuando me amé de verdad comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable: personas y situaciones, todo y cualquier cosa que me empujara hacia abajo. Al principio, mi razón llamó egoísmo a esa actitud. Hoy sé que se llama… Amor hacia uno mismo.

Cuando me amé de verdad dejé de preocuparme por no tener tiempo libre y desistí de hacer grandes planes, abandoné los mega-proyectos de futuro. Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta, cuando quiero y a mi propio ritmo. Hoy sé, que eso es… Simplicidad.

Cuando me amé de verdad desistí de querer tener siempre la razón y, con eso, erré muchas menos veces. Así descubrí la… Humildad.

Cuando me amé de verdad desistí de quedar reviviendo el pasado y de preocuparme por el futuro. Ahora, me mantengo en el presente, que es donde la vida acontece. Hoy vivo un día a la vez. Y eso se llama… Plenitud.

Cuando me amé de verdad comprendí que mi mente puede atormentarme y decepcionarme. Pero cuando yo la coloco al servicio de mi corazón, es una valiosa aliada. Y esto es… Saber Vivir.

Charles Chaplin