Fábula: EL PEZ Y EL AVE | Jacobo Grinberg

Blog 0045 El Pez Y El Ave

 

Un pez dorado estaba asombrado por el vuelo de las aves. Le gustaba asomarse a la superficie del agua y ver cómo la golondrina se trasladaba por el espacio abierto al agitar sus alas. Le encantaba analizar sus movimientos y pensar que éstos le permitían alcanzar grandes velocidades. Entendía el mecanismo del vuelo… y deseaba volar.

Una golondrina estaba asombrada por el nado de los peces. Le gustaba volar por encima del estanque para ver cómo el pez dorado, al mover su cola, se trasladaba en el agua, transparente y fresca. Le encantaba analizar la forma en que el pez se quedaba flotando: inmóvil y sin esfuerzo, y cómo en un santiamén cambiaba su posición. Entendía el mecanismo del nado… y deseaba nadar.

Un día de sol, la golondrina le habló al pez:

Si tú me enseñas a nadar, yo te enseñaré a volar.

Y el pez le contestó con una sonrisa:

Trato hecho!

A partir de ese momento se hicieron amigos. El pez le explicó a la golondrina todos los secretos de la natación y le enseñó a doblar sus alas y moverse de tal forma que le permitiera penetrar en el agua y trasladarse en ella.

La golondrina, a su vez, enseñó al pez cómo adquirir suficiente impulso en un movimiento ascendente desde la profundidad del estanque. Le explicó que este impulso le haría salir del agua y que, una vez en el espacio, tendría que mover la cola y así podría volar.

El aprendizaje fue lento y peligroso, pero llegó el momento en que todos los movimientos fueron aprendidos y se decidió hacer la prueba final.

La golondrina, ansiosa, le dijo al pez:

—Estás preparado para volar, ahora debes intentarlo.

Y el pez, preocupado, replicó:

—Tú también lo estás, si así lo deseas puedes nadar.

Los dos se prepararon, respirando hondo y después de un momento de vacilación, se atrevieron…

Alguien, a la orilla del estanque, tuvo una visión fantástica: vio volar a un pez dorado y nadar a una golondrina.

Cuando se volvieron a encontrar, los dos notaron que cada uno tenía un brillo especial en los ojos, era un reflejo profundo y sereno.

El pez miró a su compañera y le dijo:

Cuando volaba hice un descubrimiento: sentí que te podía conocer como nunca antes me imaginé. Viví mi vuelo siendo tú y siendo yo.

La golondrina, sonrojada, le contestó:

—Yo sentí lo mismo.

El pez, «frunciendo el entrecejo», miró una hoja que flotaba en el estanque; parecía querer decir algo muy difícil o penoso.

La golondrina le demandó:

¡Dilo de una vez!

También descubrí otra cosa… supe que mi nado no era diferente de tu vuelo, sentí que antes había nadado como un autómata y que me había olvidado que nadar es también bello, además…

El pez no se atrevía a terminar, miraba en una dirección y después en la otra evitando enfrentarse con la mirada de la golondrina, ésta esperaba pensativa; por fin el pez prosiguió:

… además, entendí la razón del olvido, sólo veía tu vuelo y quería ser como tú, pensaba que lo mío no podía ser tan hermoso como lo tuyo… ahora sé que ambas cosas lo son.

La golondrina sonreía, se acercó al pez y abrazándolo le confió:

Los dos hemos aprendido lo mismo, nada a partir de este momento será igual… mi vuelo será lo más maravilloso y tu nado también, tú estarás en mí y yo en ti, pero los dos seremos lo que somos y nada será mejor ni nos podrá enseñar más.

Cuentan que a partir de ese día algo extraño sucedía cerca del estanque… un pez dorado estaba aprendiendo a nadar y una golondrina a volar.

¬Jacobo Grinberg Zylberbaum

* Libro: La Experiencia Interna

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TÓNICO PARA EL ALMA | Osho

Blog 0044 Tonico Para El Alma

Todos los días, al menos durante una hora, siéntate silenciosamente en algún lugar donde nadie te moleste. Relaja los músculos del cuerpo, y con los ojos cerrados dile a la mente: “¡Adelante! Haz lo que quieras hacer. Yo seré testigo y te observaré”.

Te sorprenderá: verás que durante unos momentos la mente no está trabajando para nada. A veces, sólo unos segundos, verás que la mente no está trabajando y en ese hueco tendrás una percepción de la realidad tal y como es, sin tu imaginación que siempre está funcionando.

Sin embargo, sólo será un momento muy pequeño, y después la mente volverá a trabajar. Comenzarán a fluir pensamientos y flotarán imágenes. No te darás cuenta de inmediato. Sólo después, cuando hayan pasado algunos minutos, verás que la mente está trabajando de nuevo y que habrás perdido el camino. Entonces llama otra vez su atención y dile: “Haz lo que quieras y yo sólo seré un testigo”, y otra vez se detendrá durante un segundo.

Esos segundos son tremendamente valiosos. Son los primeros momentos de realidad, los primeros vislumbres, las primeras ventanas. Son muy pequeños, tan sólo pequeños huecos que vienen y van, pero en esos momentos tendrás una probadita de la realidad.
Lentamente, poco a poco, esos intervalos serán cada vez más grandes. Aparecerán sólo cuando estés realmente muy alerta.


Cuando estás muy alerta la mente no funciona, pues la atención misma funciona como una luz en un cuarto oscuro. 
Cuando hay luz, no hay oscuridad. Cuando tú estás presente, la mente está ausente; tu presencia es la ausencia de la mente.

¬Osho

¿QUÉ HAY DETRÁS DE TUS EMOCIONES LIMITANTES? | Patricia Anaya

Blog 0006 QueHayDetrasDeLas Emociones Toxicas

 

Las emociones no son ni “buenas” ni “malas”, simplemente SON

Cuando digo “emociones limitantes” lo hago para describir a aquellas cuyo manejo y/o interpretación por parte de quien las siente, le generan algo negativo en su vida que, por mínimo que sea, le impiden ser feliz y evolucionar en forma fluida.

Cada una de las emociones limitantes es una señal de alerta que indica que existe un conflicto interno por resolver; y mientras éste no sea remitido, continuará el hilo de manifestaciones del miedo, la culpa, la envidia, la ira, la tristeza profunda, etc.

 

Esto implica, entonces, que lejos de ser un problema, cada emoción tóxica que se presenta en ti  —por más dolorosa, desagradable o inquietante que parezca—, es una oportunidad para sanar.

Pero aquí surge una interrogante ¿Cuál es exactamente ese conflicto interno que hay que resolver?

Existen muchas pistas para saber qué hay escondido detrás de una emoción. En las siguientes publicaciones iré describiendo gradualmente algunas de estas señales, pero es vital tener presente que la respuesta más acertada, la que más se acerca a tu realidad, solamente la tienes tú, está dentro de ti…

Basta entrar en silencio y conectar con tu Ser Interno para escuchar y sentir lo que se oculta tras la emoción manifiesta, y que es preciso solucionar para avanzar hacia tu Salud Emocional

La autoconciencia de tus emociones es un elemento clave para que surja lo que necesitas saber para tomar las decisiones que te lleven a la mejor y más agradable conducción de tu vida.

Ya lo decían los griegos en su aforismo “Conócete a ti mismo” (γνῶθι σεαυτόν)

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¬ Patricia Anaya

 

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