Cuento oriental: ¿FORMA ESTO PARTE DE MÍ? | Anónimo

SE1306-190108 Cuento oriental Forma parte esto de Mi PhBrianErickson

Cuentan que un hombre sufría con gran frecuencia ataques de ira y cólera, así que decidió un día abordar esta situación. Para ello se fue al encuentro de un viejo sabio con fama de conocer la naturaleza humana.

Cuando llegó a su presencia, habló de este modo: Sigue leyendo

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TA-HIO O GRAN CIENCIA | Confucio

 

SE1301-181204 Ta Hi o Gran Ciencia Confucio PhRostyslavSavchyn

Es preciso conocer el fin hacia el que debemos dirigir nuestras acciones.  En cuanto conozcamos la esencia de todas las cosas, habremos alcanzado el estado de perfección que nos habíamos Sigue leyendo

SOBRE EL PLACER | Epicteto

SE1206-181030 Sobre el Placer Alireza Etemadi

Si te asalta la promesa de algún placer, cuídate de no dejarte llevar por ella; deja que la situación aguarde tu decisión y procúrate alguna demora.

Luego represéntate dos momentos:

aquél durante el cual gozarás de ese placer

y aquél durante el cual Sigue leyendo

DEJA IR LA URGENCIA | Melody Beattie

Blog DejaIrLaUrgencia

 

¡Una cosa a la vez!

Eso es todo lo que tenemos que hacer.

No dos cosas a la vez, sino una cosa hecha en paz.

Una tarea a la vez.

Un sentimiento a la vez.

Un día a la vez.

Un problema a la vez.

Un paso a la vez.

Un placer a la vez.

¡Relájate! Deja ir la urgencia.

Empieza calmadamente ahora.

Toma una sola cosa a la vez.

Cuando tengas dudas haz primero lo primero.

¿Ves cómo todo se arregla?

Melody Beattie

*Libro: El Lenguaje del Adiós

El contenido de este párrafo es contundente. ¡Un día a la vez!  instrucción clara y precisa para aplicar en cualquier circunstancia de tu vida: Al separarte de tu pareja; cuando alguien amado muere; cuando tienes una enfermedad; antes de tomar una decisión de vida; durante tu proceso de sanación emocional… Lo más importante para mí es que en cada “uno a la vez”, sea cual sea, prevalezca el amor a ti misma y haya paz en tu Corazón y en tu mente.

Patricia Anaya

SEMBRAR CON EMOCIÓN | Patricia Anaya

Manzano

Seguramente tienes claro que para cosechar en la vida primero tienes que sembrar; no obstante, a veces es posible que olvides que depende de qué, cómo, cuándo y dónde sea lo que siembres, será lo que cosecharás.

Sea que siembres una acción específica para lograr tus metas, una tarea común de tu día a día, o bien, una palabra para alentar a otros, es esencial que siembres con emoción…

Hace tiempo leí por ahí esta frase que se me quedó muy grabada por su profundo significado:

“Todo el mundo puede contar

las semillas que hay en una manzana,

pero nadie podrá contar jamás

el potencial de manzanas

que contiene una semilla”

¬Desconozco el autor

De una manera sencilla esta frase explica que es preciso hacer conciencia de que lo que siembras tiene un enorme potencial de multiplicación y, por tanto, no solo es importante la semilla que elijas sino también, y más aún, con qué emoción o sentimiento decides impregnarla.

Si deseas que el resultado de tus esfuerzos y de tus acciones sea espléndido, entonces elige y coloca tu semilla con pasión, con entusiasmo, con fe, en armonía…

Y también, claro está, elige cuidadosamente el lugar y el momento adecuados para sembrarla.

De esta manera, estarás aumentando al máximo las probabilidades de lograr lo que esperas.

Puede haber cambios en los resultados que esperas… Sí. Recuerda que la vida es un cambio constante.

Pero si todo el proceso de sembrar la semilla lo realizaste con conciencia y lo impregnaste con amor, esto ya es en sí mismo un éxito, que seguramente se reflejará en obtener una abundante cosecha que mereces y necesitas, aunque pudiese no ser exacta como la esperas.

Te invito, entonces, a Sembrar con Emoción

Obsérvate y decide, con conciencia, qué emociones quieres que tenga tu semilla, antes de colocarla en la tierra.

Patricia Anaya

LA TRISTEZA Y LA FURIA | Jorge Bucay

Blog 0047 La Tristeza Y La Furia sc

En un reino encantado donde los hombres no pueden llegar o quizás donde los hombres transitan eternamente sin darse cuenta. En un reino donde las cosas tangibles se vuelven concretas, había una vez un estanque maravilloso. Era una largura de agua cristalina y pura donde nadaban peces de todos los colores existentes y donde todas las tonalidades del verde se reflejaban permanentemente…

Hasta este estanque mágico y transparente, llegó la furia y la tristeza a bañarse y disfrutar de mutua compañía. Las dos quitaron sus vestimentas y entraron al estanque, la furia apurada y urgida como es su costumbre, sin saber porqué, se bañó rápidamente y más rápidamente aún se salió del agua, pero la furia es ciega o por lo menos no distingue claramente la realidad.

Así que apurada, se puso al salir la primera ropa que encontró y sucedió que no era la suya, sino de la tristeza y así vestida de tristeza, la furia se fue.

Con calma y muy serena, dispuesta a quedarse donde estaba, la tristeza terminó su baño y sin apuros, o mejor dicho sin conciencia del paso del tiempo, como es su costumbre, con pereza y lentamente salió del agua. En la orilla se encontró con que su ropa no estaba.

Como todos sabemos, si hay algo que a la tristeza no le gusta es quedar al desnudo, así que se puso la única ropa que había junto al estanque. La ropa de la furia.

Cuentan que desde entonces, en muchas ocasiones uno se encuentra con la furia, ciega, cruel, terrible y enfadada, pero si nos damos el tiempo de mirar bien, encontramos que esta furia que vemos es solo un disfraz.

Y que detrás del disfraz de la furia, en realidad está escondida la tristeza.

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¬ Jorge Bucay

* Libro: Cuentos para pensar

 

 

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Cuento: LA CASA DE LOS 1000 PERRITOS | Anónimo

Blog 0046 1000Perritos

 

Se dice que hace tiempo, en un pequeño y lejano pueblo, había una casa abandonada.

Cierto día, un perrito buscando refugio del sol, logró meterse por un agujero de una de las puertas de dicha casa. El perrito subió lentamente las viejas escaleras de madera.

Al terminar de subir las escaleras se encontró con una puerta sami-abierta; lentamente se adentró en el cuarto. Para su sorpresa, se dio cuenta que dentro de ese cuarto habían 1000 perritos más observándolo tan fijamente como él los observaba a ellos.

El perrito comenzó a mover la cola y a levantar sus orejas poco a poco. Los 1000 perritos hicieron lo mismo.

Posteriormente sonrió y le ladro alegremente a uno de ellos. El perrito se quedó sorprendido al ver que los 1000 perritos también le sonreían y ladraban alegremente con él.

Cuando el perrito salió del cuarto se quedó pensando para sí mismo: ¡Qué lugar tan agradable. Voy a venir más seguido a visitarlo!

Tiempo después, otro perrito callejero entro al mismo sitio y se encontró entrando al mismo cuarto. Pero a diferencia del primero, este perrito al ver a los otros 1000 perritos del cuarto se sintió amenazado ya que lo estaban viendo de una manera agresiva.

Posteriormente empezó a gruñir; obviamente vio como los 1000 perritos le gruñían a él. Comenzó a ladrarles ferozmente y los otros 1000 perritos le ladraron también a él.

Cuando este perrito salió del cuarto pensó: ¡Qué lugar tan horrible es este! Nunca más voy a volver a entrar allí!

En el frente de dicha casa se encontraba un viejo letrero que decía: “La casa de los 1000 espejos”

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¿Qué te deja para tu vida este hermoso Cuento?

Comparte tu pensar y tu sentir…  Tus comentarios nos enriquecen a todos. Gracias!

INTIMAR CON EL MIEDO | Pema Chödrön

Blog 0037 Intimar conel miedo

 

Este es un relato de la experiencia que tuvo un hombre que vivió en la India durante la década de los sesenta.

En su búsqueda por lograr una evolución espiritual, estaba absolutamente dispuesto a librarse de sus emociones negativas: luchaba contra la ira y la lujuria, luchaba contra la pereza y el orgullo, pero sobre todo quería liberarse del miedo.

Su profesor de meditación le decía una y otra vez que dejase de luchar, pero él consideraba que aquello no era más que otra manera de explicarle cómo superar los obstáculos.

Finalmente, el profesor lo envió a meditar en una pequeña cabaña al pie de las montañas. El cerró la puerta y se dispuso a comenzar con la práctica. Al llegar la noche, encendió tres pequeñas velas.

Hacia medianoche oyó un ruido en una esquina de la habitación y en la oscuridad pudo distinguir una gran serpiente. Estaba justo delante de él, balanceándose, y le miraba como una cobra real. Estuvo toda la noche totalmente alerta, manteniendo los ojos en la serpiente: tenía tanto miedo que no podía ni moverse.

Sólo estaban él, la serpiente y su miedo.

Justo antes del amanecer se apagó la última vela y él empezó a llorar, pero no lloraba de desesperación sino de ternura. Sintió el anhelo de todas las personas y animales del mundo; conoció su lucha y su alienación. Todas sus meditaciones no habían sido más que lucha y separación.

Entonces aceptó —verdaderamente aceptó de todo corazón— que era iracundo y celoso, que se resistía y luchaba, y que tenía miedo. También aceptó que era un ser precioso más allá de toda medida: sabio y estúpido, rico y pobre, y totalmente insondable.

Se sentía tan agradecido que se levantó en medio de la oscuridad total, caminó hacia la serpiente y le hizo una reverencia. A continuación se tumbó en el suelo y se quedó profundamente dormido.

Cuando despertó, la serpiente había desaparecido.

Nunca supo si se lo había imaginado o si realmente había sucedido, pero no parecía importarle mucho. Lo relevante fue que el contacto íntimo con el miedo hizo que sus dramas personales se colapsaran, y finalmente el mundo que le rodeaba pudo llegar hasta él.

Pema Chodrón

Libro: Cuando todo se derrumba

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El miedo es una experiencia universal; lo siento yo, lo sientes tú, lo sienten todos los animales, hasta los minúsculos; es una emoción inherente al hecho de tener vida.

El miedo es una reacción natural al acercarme a la Verdad. Reacciono con miedo ante la posibilidad de encontrarme frente a frente con el peligro, la enfermedad, la soledad, el vacío, la muerte, ante mi miedo mismo… y también, y más aún, de estar cara a cara con mi propio Ser.

Para avanzar, no puedo permanecer con miedo, porque entonces no habría espacio para el amor. Pero tampoco me conviene huir del miedo por medio de adicciones u otras conductas evasivas; porque a todo lo que me resisto, persiste. Entonces, solo me queda un camino: aproximarme, conocerlo, familiarizarme e intimar con él.

Cuando no hay escape posible a mí miedo, cuando estoy en el límite de lo desconocido, plenamente presente, sin mayor punto de referencia en el cual pueda asirme, entonces, mi experiencia se torna muy vívida y todo empieza a tomar claridad: estoy frente a mí misma, frente a miedos, frente a mis emociones, frente a mi vulnerabilidad… y frente al hecho rotundamente cierto de la impermanencia de mi vida, de la vida misma.

Intimar con el miedo, es una de las experiencias más escalofriantes y, a la vez, más enriquecedoras que podemos vivir… Pero no es un acto, sino un proceso; que si o si es preciso atravesar paso a paso hasta sanarlo, para lograr así mi Evolución PsicoEspiritual

Patricia Anaya

Gracias por compartir tu sentir y tu experiencia sobre este tema. Tus comentarios nos enriquecen a todos.

LA LECCIÓN DEL MIEDO | Elisabeth Kübler-Ross

¿Qué ocurriría si asumiéramos algunos riesgos y nos enfrentáramos a nuestros miedos?

¿Y si fuéramos más lejos, persiguiéramos nuestros sueños y cumpliéramos nuestros deseos?

¿Y qué ocurriría si nos permitiéramos experimentar el amor libremente y sentirnos realizados en nuestras relaciones?

¿Cómo sería el mundo?

Quizá resulte difícil de creer, pero en la vida hay muchas más cosas de las que nos permitimos experimentar. Cuando el miedo no nos tiene cautivos, el abanico de posibilidades es mucho más amplio: un mundo nuevo y sin miedo se abre fuera y dentro de nosotros a la espera de ser descubierto.

El miedo es un sistema de advertencia que, en primera instancia, nos resulta muy útil. Si caminamos de noche por una zona peligrosa de una ciudad, el miedo nos advierte que estemos alerta ante un posible incidente. En situaciones de peligro potencial, el miedo es un signo de sensatez. Actúa como un protector, y sin él no sobreviviríamos mucho tiempo.

Pero también resulta fácil sentir miedo cuando no existe peligro. Este tipo de miedo es inventado, no es real. El sentimiento puede parecernos auténtico, pero no se basa en la realidad. Aun así, nos mantiene despiertos durante la noche y nos impide vivir. No parece tener propósito ni piedad, y nos paraliza y debilita nuestro Espíritu si no nos ocupamos de él.

Podemos resumirlo con las siglas F E A R (miedo en inglés):

Falsa Evidencia con Apariencia Real

Este tipo de miedo tiene su origen en el pasado y desencadena el miedo al futuro.

Sin embargo, estos miedos inventados sirven a un propósito, pues nos ofrecen la oportunidad de aprender a elegir el amor.

Son gritos de nuestra Alma que pide crecimiento y sanación.

Son oportunidades para volver a elegir, para actuar de un modo distinto y escoger el amor en lugar del miedo, la realidad en vez de la ilusión y el presente antes que el pasado.

Si encontramos la manera de superar nuestros miedos y aprovechar las múltiples oportunidades que tenemos, podremos vivir el tipo de vida que ahora solo soñamos. Podríamos vivir sin prejuicios, sin temor al rechazo de los demás y sin reservas.

¬Elisabeth Kübler-Ross

& David Kessler

*Libro: Lecciones De Vida

Photo by Pixabay

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Leyenda cherokee: LOS DOS LOBOS | Anónimo

Un día un anciano de la tribu cherokee pensó que había llegado el momento de transmitirle una gran enseñanza de vida a su nieto. Le pidió que le acompañara al bosque y, sentados debajo de un gran árbol, comenzó a contarle la lucha que tiene lugar en el corazón de cada persona:

Querido nieto, debes saber que en la mente y en el corazón

de cada ser humano existe una lucha perenne.

Si no eres consciente de ello,

tarde o temprano te asustarás

y quedarás a merced de las circunstancias.

Esta batalla existe incluso en el corazón

de una persona anciana y sabia como yo.

«En mi corazón habitan dos lobos enormes,

uno blanco y el otro negro.

El lobo blanco es bueno, gentil y amoroso, le gusta la armonía

y combate solo cuando debe protegerse o cuidar a los suyos.

El lobo negro, al contrario, es violento e iracundo.

El más mínimo contratiempo desata su ira

por lo que pelea continuamente y sin razón.

Su pensamiento está lleno de odio,

pero su rabia es inútil porque solo le causa problemas.

Cada día, estos dos lobos luchan dentro de mi corazón.»

El nieto le preguntó al abuelo:

Al final, ¿cuál de los dos lobos gana la batalla?

El anciano le respondió:

«Ambos, porque si yo alimentase solo al lobo blanco,

el lobo negro se escondería en la oscuridad

y apenas me distrajera un poco, atacaría mortalmente al lobo bueno.

Al contrario, si le prestó atención e intento comprender su naturaleza,

puedo utilizar su fuerza cuando la necesite.

Así, ambos lobos pueden convivir con cierta armonía

El nieto estaba confundido:

¿Cómo es posible que venzan ambos?

El anciano cherokee sonrió y le explicó:

«El lobo negro tiene algunas cualidades

que podemos necesitar en ciertas situaciones,

es temerario y determinado,

también es astuto y sus sentidos están muy aguzados.

Sus ojos acostumbrados a las tinieblas pueden alertarnos del peligro y salvarnos.

Si le doy de comer a ambos,

no tendrán que luchar encarnizadamente entre sí para conquistar mi mente

y así yo podré elegir a qué lobo recurrir en cada ocasión

¬Anónimo

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