LA TRISTEZA Y LA FURIA | Jorge Bucay

Blog 0047 La Tristeza Y La Furia sc

En un reino encantado donde los hombres no pueden llegar o quizás donde los hombres transitan eternamente sin darse cuenta. En un reino donde las cosas tangibles se vuelven concretas, había una vez un estanque maravilloso. Era una largura de agua cristalina y pura donde nadaban peces de todos los colores existentes y donde todas las tonalidades del verde se reflejaban permanentemente…

Hasta este estanque mágico y transparente, llegó la furia y la tristeza a bañarse y disfrutar de mutua compañía. Las dos quitaron sus vestimentas y entraron al estanque, la furia apurada y urgida como es su costumbre, sin saber porqué, se bañó rápidamente y más rápidamente aún se salió del agua, pero la furia es ciega o por lo menos no distingue claramente la realidad.

Así que apurada, se puso al salir la primera ropa que encontró y sucedió que no era la suya, sino de la tristeza y así vestida de tristeza, la furia se fue.

Con calma y muy serena, dispuesta a quedarse donde estaba, la tristeza terminó su baño y sin apuros, o mejor dicho sin conciencia del paso del tiempo, como es su costumbre, con pereza y lentamente salió del agua. En la orilla se encontró con que su ropa no estaba.

Como todos sabemos, si hay algo que a la tristeza no le gusta es quedar al desnudo, así que se puso la única ropa que había junto al estanque. La ropa de la furia.

Cuentan que desde entonces, en muchas ocasiones uno se encuentra con la furia, ciega, cruel, terrible y enfadada, pero si nos damos el tiempo de mirar bien, encontramos que esta furia que vemos es solo un disfraz.

Y que detrás del disfraz de la furia, en realidad está escondida la tristeza.

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¬ Jorge Bucay

* Libro: Cuentos para pensar

 

 

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DEJAR LA PUERTA ABIERTA | Jorge Bucay

Blog 0015 Dejar la puerta abierta Pic Gus Moretta

 

Quiero poder abrir la mano y soltar lo que hoy ya no está,

lo que hoy ya no sirve,

lo que hoy no es para mí,

lo que hoy no me pertenece.

No quiero retenerte,

no quiero que te quedes conmigo “porque yo no te dejo ir”.

No quiero que hagas nada para quedarte,

más allá de lo que quieras.

Mientras yo deje la puerta abierta

voy a saber que estás acá porque te querés quedar,

porque si te quisieras ir ya te habrías ido.

Jorge Bucay

Libro: El Camino De Las Lágrimas

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Photo by: Gus Moretta  /  Unsplash

 

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LA TAZA DE TÉ | Jorge Bucay

Blog 0013 La Taza De Te

 

Gran Maestro -dijo el discípulo-, he venido desde muy lejos para aprender de ti. Durante muchos años he estudiado con todos los iluminados y gurús del país y del mundo y todos han dejado mucha sabiduría en mí. Ahora creo que tú eres el único que puede completar mi búsqueda. Enséñame, Maestro, todo lo que me falta saber.

Badwin el sabio le dijo que tendría mucho gusto en mostrarle todo lo que sabía pero que antes de empezar quería invitarlo con un té.

El discípulo se sentó junto al Maestro mientras él se acercaba a una pequeña mesita y tomaba de ella una taza llena de té y una tetera de cobre.

El Maestro alcanzó la taza al alumno y cuando éste la tuvo en sus manos empezó a servir más té en la taza que no tardó en rebasarse.

El alumno con la taza entre las manos intentó advertir al anfitrión: – Maestro…Maestro Badwin como si no entendiera el reclamo siguió vertiendo té, que después de llenar la taza y el plato empezó a caer sobre la alfombra. –

Maestro –gritó ahora el alumno-, deja ya de echar té en mi taza. ¿No puedes ver que ya está llena? Badwin dejó de echar té y le dijo al discípulo: – Hasta que no seas capaz de vaciar tu taza no podrás poner más té en ella.

Hay que vaciarse para poder llenarse. Una taza, dice Krishnamurti, sólo sirve cuando está vacía. No sirve una taza llena, no hay nada que se pueda agregar en ella.

Manteniendo la taza siempre llena ni siquiera puedo dar, porque dar significa haber aprendido a vaciar la taza. Parece obvio que para dar tengo que explorar el soltar, el desapego, porque también hay una pérdida cuando decido dar de lo mío.

Para crecer entonces voy a tener que admitir el vacío.

El espacio donde por decisión, azar o naturaleza ya no está lo que antes podía encontrar. Esta es mi vida. Voy a tener que deshacerme del contenido de la taza para poder llenarla otra vez. Mi vida se enriquece cada vez que yo lleno la taza, pero también se enriquece cada vez que la vacío… porque cada vez que yo vacío mi taza estoy abriendo la posibilidad de llenarla de nuevo.

Jorge Bucay

*Libro: El camino de las Lágrimas

 

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