EL AMOR | Jiddu Krishnamurti

Blog 204 El amor Jiddu Krishnamurti

 

Cuando le preguntaron a Jiddu Krishnamurti:

 

¿Qué entiende usted por amor?

 

Él respondió:

Vamos a descubrir comprendiendo lo que el amor no es; porque, como el amor es lo desconocido, a él tenernos que allegarnos Sigue leyendo

EL HÁBITO DE SENTIRNOS OFENDIDOS | Marco Engelke

Blog 0156 El Habito DSentirnos Ofendidos Pic Stephanie Krist sc

 

Las personas se pasan la mayor parte de su vida sintiéndose ofendidas por lo que alguien les hizo. La sorprendente revelación que te voy a hacer, va a cambiar tu vida:

¡Nadie te ha ofendido!

Son tus expectativas de lo que esperabas de esas personas, las que te hieren.

Y las expectativas las creas tú con tus pensamientos. No son reales. Son imaginarias. Si tú esperabas que tus padres te dieran más amor y no te lo dieron, no tienes por qué sentirte ofendido. Son tus expectativas de lo que un padre ideal debió hacer contigo, las que fueron violadas.

Tus ideas son las que te lastiman.

Si esperabas que tu pareja reaccionara de tal o cual forma y no lo hizo…Tu pareja no te ha hecho nada. Es la diferencia entre las atenciones que esperabas tuviera contigo y las que realmente tuvo, las que te hieren. Nuevamente, eso está en tu imaginación.

¿Enojado con Dios? Son tus creencias de lo que debería hacer Dios, las que te lastiman. Dios jamás ofende ni daña a nadie.

Un hábito requiere de todas sus partes para funcionar.

Si pierde una, el hábito se desarma.

El hábito de sentirte ofendido por lo que te hacen otros  (en realidad nadie te hace nada) desaparecerá cuando conozcas mejor la fuente de las “ofensas”.

Cuando nacemos, somos auténticos.

Pero nuestra verdadera naturaleza, es suprimida y sustituida artificialmente por conceptos que nuestros padres, la sociedad y televisión nos enseñan. Y crean una novela falsa de cómo deberían ser las cosas en todos los aspectos de tu vida y de cómo deben actuar los demás. Una novela que no tiene nada que ver con la realidad.

También, las personas son criaturas de inventario. A lo largo de su vida, coleccionan experiencias: padres, amigos, parejas, etc., y las almacenan en su inventario interior. Las experiencias negativas dejan una huella más profunda en nosotros que las positivas. Y cuando una persona es maltratada por alguien, deja esa experiencia en su “inventario”. Cuando conoce a alguien, tiene miedo. Y trata de ver si la nueva persona repetirá las mismas actitudes que la que la hirió. Saca una experiencia de su inventario negativo. Se pone los lentes de esa experiencia y ve a las nuevas personas y experiencias de su vida, con esos lentes. ¿Resultado? Se duplican los mismos problemas y las mismas experiencias negativas.

Y el inventario negativo sigue creciendo. En realidad lo que hace es que te estorba. No te deja ser feliz. Y a medida que se avanza en años, se es menos feliz. Es porque el inventario negativo aumenta año tras año. ¿Has visto a las personas de edad avanzada y a los matrimonios con muchos años? Su inventario es tan grande, que parece que la negatividad es su vida. Una y otra vez sacan experiencias de su inventario negativo ante cualquier circunstancia.

Una de las mayores fuentes de ofensas es la de tratar de imponer el punto de vista de una persona a otra y guiar su vida. Cuando le dices lo que debe hacer y te dice “no”, creas resentimientos por partida doble.

Primero, te sientes ofendido porque no hizo lo que querías.

Segundo, la otra persona se ofende porque no la aceptaste como es.

Y es un círculo vicioso.

Todas las personas tienen el derecho divino de guiar su vida como les plazca.

Aprenderán de sus errores por sí mismos.

¡Déjalos ser! Nadie te pertenece.

Cuando los colonos americanos querían comprarles sus tierras a los Pieles Rojas, estos les contestaron: ¿Comprar nuestras tierras? ¡Si no nos pertenecen! Ni el fulgor de las aguas, ni el aire, ni nuestros hermanos los búfalos a los cuales solo cazamos para sobrevivir. Es una idea completamente desconocida para nosotros.

Ni la Naturaleza, ni tus padres, ni tus hijos, ni tus amigos o parejas te pertenecen. Es como el fulgor de las aguas o el aire. No los puedes comprar. No los puedes separar. No son tuyos. Solo los puedes disfrutar como parte de la Naturaleza.

El cauce de un río no lo puedes atrapar.

Solo puedes meter las manos,

sentir el correr de las aguas entre ellas, y dejarlo seguir.

Las personas son un río caudaloso.

Cualquier intento de atraparlas te va a lastimar.

Ámalas, disfrútalas y déjalas ir.

 

Entonces ¿Cómo puedo perdonar?
1) Entiende que nadie te ha ofendido. Son tus ideas acerca de cómo deberían actuar las personas y Dios, las que te hieren. Estas ideas son producto de una máscara social, que has aprendido desde tu infancia de forma inconsciente. Reconoce que la mayoría de las personas nunca va a cuadrar con esas ideas que tienes. Porque ellos tienen las suyas.

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2) Deja a las personas Ser. Deja que guíen su vida como mejor les plazca. Es su responsabilidad. Dales consejos si te los piden, pero permite que tomen sus decisiones. Es su derecho divino por nacimiento: el libre albedrío y la libertad.

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3) Nadie te pertenece. Ni tus padres, ni amigos ni parejas. Todos formamos parte del engranaje de la naturaleza. Deja fluir las cosas sin resistirte a ellas. Vive y deja vivir.

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4) Deja de pensar demasiado. Ábrete a la posibilidad de nuevas experiencias. No utilices tu inventario. Abre los ojos y observa el fluir de la vida como es. Cuando limpias tu visión de lentes oscuros y te los quitas, el resultado es la limpieza de visión.

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5) La perfección no existe. Ni el padre, amigo, pareja perfectos. Es un concepto creado por la mente humana que a un nivel intelectual puedes comprender, pero en la realidad no existe. Porque es un concepto imaginario. Un bosque perfecto serían puros árboles, Sol, no bichos… ¿existe? No. Para un pez, el mar perfecto sería aquel donde no hay depredadores ¿existe? No. Solo a un nivel intelectual. En la realidad jamás va a existir. Naturalmente, al pez solo le queda disfrutar de la realidad. Cualquier frustración de que el mar no es como quiere que sea no tiene sentido. Deja de resistirte a que las personas no son como quieres o no piensan como tú. Acepta a las personas como el pez acepta al mar y ámalas como son.

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6) Disfruta de la vida. La vida real es más hermosa y excitante que cualquier idea que tienes del mundo. Me complacerá decírtelo por experiencia.

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7) Imagina a esa persona que te ofendió en el pasado. Imagínate que ambos están cómodamente sentados. Dile por qué te ofendió. Escucha su explicación amorosa de por qué lo hizo. Y perdónala. Si un ser querido ya no está en este mundo, utiliza esta dinámica para decirle lo que quieres. Escucha su respuesta. Y dile adiós. Te dará una enorme paz.

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8) A la luz del corto período de vida que tenemos, solo tenemos tiempo para vivir, disfrutar y ser felices. Nuestra compañera la muerte en cualquier momento, de forma imprevista, nos puede tomar entre sus brazos. Es superfluo e inútil gastar el tiempo en pensar en las ofensas de otros. No puedes darte ese lujo.

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9) Es natural pasar por un periodo de duelo al perdonar, deja que tu herida sane. Descárgate (no confundir con desquitarse) con alguien para dejar fluir el dolor. Vuelve a leer este artículo las veces necesarias y deja que los conceptos empiecen a sembrar semillas de conciencia en tu interior. Aprende con honestidad los errores que cometiste, prométete que no lo volverás a hacer y regresa a vivir la vida.

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¬ Marco Engelke

Aceptación Total | Osho

Blog 0133 Aceptacion Total sc

Durante tan sólo veinticuatro horas, prueba lo siguiente:

Aceptación Total

suceda lo que suceda.

 

Si alguien te insulta, acéptalo, no reacciones y observa lo que ocurre. De repente notarás que fluye en tu interior una energía que nunca antes habías notado.

 

Cuando te sientes débil y alguien te insulta, te molestas y empiezas a pensar de qué manera tomarás venganza; esa persona te ha atrapado y, en adelante, no harás otra cosa que darle vueltas y más vueltas. Durante días, noches e incluso años, no podrás dormir y tendrás pesadillas. Hay gente capaz de desperdiciar toda su vida por una nimiedad insignificante, como que alguien le haya insultado.

 

Basta con volver la vista hacia tu pasado para recordar unas cuantas cosas. Cuando eras un chiquillo, el maestro te llamó idiota en clase y todavía lo recuerdas con rencor. Tu padre dijo algo, pero tus padres lo han olvidado y no logran recordarlo ni aunque tú se lo recuerdes. Tu madre te lanzó determinada mirada y desde entonces te ha acompañado la herida, que sigue abierta, en carne viva, y explotarás con sólo que alguien la roce.

 

No dejes que la herida se extienda, no permitas que te esclavice. Busca las raíces; acércate al Todo.

 

Durante veinticuatro horas –sólo veinticuatro horas–

trata de no reaccionar,

de no rechazar nada…

pase lo que pase.

 

Si alguien te empuja y te derriba, ¡cáete! Luego levántate y vete a casa. No hagas nada al respecto. Si alguien te agrede, inclina la cabeza y acéptalo con gratitud. Vete a casa, no hagas nada; aunque sólo sea durante veinticuatro horas, y experimentarás un arrebato de energía que nunca antes habías conocido: una nueva vitalidad que surge de las raíces, y una vez que la hayas conocido, una vez que la hayas experimentado, tu vida cambiará.

 

Luego te reirás de todas las tonterías que venías haciendo: de todos los rencores, reacciones y venganzas con las que te habías estado destruyendo.

 

Nadie puede destruirte salvo tú.

Nadie puede salvarte excepto tú.

¬Osho

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PERDONAR ES UNA DECISIÓN | Patricia Anaya

Blog PerdonarComoDecision

El perdón no es un acto único, no ocurre al azar, no surge solamente porque pasa el tiempo.

El perdón es un proceso que inicia única y exclusivamente cuando tomas la decisión real de perdonar, y esa decisión conlleva la existencia de básicamente cuatro elementos:

  • Voluntad = Quiero perdonar
  • Disposición = Estoy dispuesta a perdonar
  • Intención = Hago todo lo necesario para lograrlo
  • Acción = Llevo a cabo el proceso de principio a fin

El proceso del perdón no tiene tiempo; dura justo lo que tiene que durar. El fin del proceso no está escrito, solo se siente en el corazón.

El perdón es en esencia un proceso interno, que se gesta y se desarrolla en lo más hondo de tu ser.

Es muy enriquecedor que la persona a la que sientes que tienes que perdonar esté contigo en el proceso, pero no es un requisito indispensable.

A veces, ya murió; a veces, está lejos; a veces, ya no hay vínculo entre ustedes; a veces, le invitas a trabajar junto contigo el perdón y se niega; a veces, simplemente, decides hacerlo solamente tú.

Tampoco es necesario que elijas continuar formando vínculo con la persona a la que estás decidiendo perdonar.

Perdonar y continuar en relación con… son dos decisiones independientes; que pueden o no estar asociadas.

Puede ser que ya no quieras verla más, o puede ser que quieras (y la persona también) reiniciar la relación desde donde quedó suspendida, o desde cero.

Cuando tomas la decisión de perdonar a una persona te desenganchas de la creencia de que estar atada a ella te hará más fuerte. Además, te deshaces de la idea de que hizo algo que te lastimó y comprendes que eres tú la que habías elegido interpretar como daño lo que ella decidió decir, hacer, o no hacer.

Cuando tomas la decisión de perdonar, desde lo más profundo de ti, llevas ya más de la mitad del proceso recorrido; lo que falta del camino solo es técnica, es estrategia; la que te guste, la que te haya servido más, la que tu intuición te vaya marcando paso a paso.

Cuando tomas la decisión de perdonar de manera simultánea se inicia la limpieza interna que te permitirá EVOLUCIONAR en todas las dimensiones de tu vida.

Cuando tomas la decisión de perdonar en automático estás decidiendo también lograr la plena LIBERTAD de tu Ser.

Cuando tomas la decisión de perdonar estás ya en PAZ.

EVOLUCIÓN, LIBERTAD, PAZ… Son los mejores regalos que te otorga el Universo por elegir PERDONAR.

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¬ Patricia Anaya

 

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