LIBERTAD | Osho

Blog 0187 Libertad Osho - Ph Brian Mann

 

Cuando te digo que eres libre,

quiero decir que eres responsable.

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No puedes echarle encima la responsabilidad

a nadie más,

estás solo.

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Y hagas lo que hagas,

es tu obra.

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No puedes decir que alguien te ha obligado a hacerlo,

porque eres libre;

¡nadie puede obligarte!

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Como eres libre,

es tu decisión hacer algo o no hacerlo.

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Con la libertad viene la responsabilidad.

Libertad es responsabilidad

¬Osho

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Photo by Brian Mann / Unsplash
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Soy Responsable de Mi Persona | Melody Beattie

Blog Soy Responsable de Mi Persona

El cuidado de uno mismo es una actitud hacia nosotros y hacia nuestras vidas que dice:

>> Soy Responsable de mi Persona <<

Tengo la responsabilidad no sólo de vivir mi vida, sino de conducirla.

Tengo la responsabilidad de atender mi bienestar espiritual,

emocional, físico y económico.

Tengo la responsabilidad de identificar mis necesidades y satisfacerlas.

Tengo la responsabilidad de solucionar mis problemas,

o de aprender a vivir con aquellos que no puedo resolver.

Soy responsable por las elecciones que hago.

Soy responsable de lo que doy y de lo que recibo.

También soy responsable de fijar mis metas y de cumplirlas.

Soy responsable de qué tanto disfruto de la vida,

por la cantidad de placer que encuentro en las actividades cotidianas.

Soy responsable por amar a alguien y por la manera en que expreso ese amor.

Soy responsable de lo que hago a los demás y por lo que permito que los otros me hagan.

Soy responsable de mis necesidades y deseos.

Toda mi persona, todo aspecto de mi ser, es importante.

¡Yo cuento!  ¡Yo importo!

Se puede confiar en mis sentimientos.

Mi manera de pensar es apropiada.

Valoro mis necesidades y deseos.

No merezco ni toleraré el abuso ni el maltrato constante.

Tengo derechos, y es mi responsabilidad reclamar esos derechos.

Las decisiones que tomo y la manera como me conduzco reflejarán mí alta autoestima.

Mis decisiones tomarán en cuenta las responsabilidades que tengo para conmigo mismo.

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¬Melody Beattie

Libro: Ya No seas Codependiente

 

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** Imagen: Sam Burris  / Unsplash

 

 

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Cuento budista: LLUVIA Y SOL | Anónimo

Blog Lluvia y Sol

 

Hubo una vez una mujer que lloraba todo el tiempo. No pasaba un día
sin que rompiera a llorar en múltiples ocasiones. Vivía sola, habiéndose
casado sus dos hijas. La primera se había casado con un vendedor de
paraguas y la segunda con un vendedor de fideos.

Los días soleados, la mujer se lamentaba: “¡Oh, no, qué bueno hace! Con semejante sol, ¿quién va a comprar paraguas? ¿Y qué pasará cuando la tienda tenga que cerrar?”.

Cuando llovía, se lamentaba por su hija pequeña: “¡Oh, no! Con esta lluvia, sin sol,  ¿cómo van a secar los fideos? No tendrán nada para vender. ¿Cómo haremos entonces?”.

Sus pensamientos siempre la entristecían. No podía evitar llorar. Así la
vieja mujer vivía continuamente consternada. Lloviera o luciera el sol,
siempre encontraba una razón para llorar. Sus vecinas no sabían qué
hacer con ella y con ánimo de bromear habían terminado por llamarla
“la llorona”.

No lejos de allí vivía un monje. Se preguntaba por qué esta mujer
lloraba todo el tiempo y un buen día se lo preguntó.

Tras escuchar sus explicaciones, el monje le respondió amablemente:

“Señora, no tiene necesidad de inquietarse tanto. Si lo desea, puedo mostrarle cómo ser feliz, y ya no tendrá más necesidad de lamentarse”.

La llorona quedó encantada de escuchar esta propuesta. Rogó al monje que le mostrara de inmediato lo que debía hacer. Él respondió:

“Es muy simple, sólo necesita cambiar su perspectiva. Los días soleados, no piense en su hija mayor que no podrá vender paraguas sino en la pequeña, que podrá
secar fideos y venderlos. Los días de lluvia, piense en la tienda de
paraguas de su hija mayor, que hará buen negocio”.

El semblante de la anciana se iluminó. Se apresuró a seguir los consejos
del monje y no se la vio volver a llorar. Ya no se la reconocía. Desde
aquel momento, fue conocida como “la mujer sonrisa”.

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¿Nuestra felicidad depende de nosotros?

Oscar Brenifier & Isabelle Millon

Libro: Sabiduría de los Cuentos Budistas

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Nadie Te Puede Hacer Sufrir y Nadie Te Puede Hacer Feliz | Viktor Frankl

Blog Nadie Te Puede Hacer Sufrir

 

¿Quién te hace sufrir? ¿Quién te rompe el corazón? ¿Quién te lastima? ¿Quién te roba la felicidad o te quita la tranquilidad? ¿Quién controla tu vida?…

¿Tus padres? ¿Tu pareja? ¿Un antiguo amor? ¿Tu suegra? ¿Tu jefe?…

Podrías armar toda una lista de sospechosos o culpables.

Probablemente sea lo más fácil. De hecho sólo es cuestión de pensar un poco e ir nombrando a todas aquellas personas que no te han dado lo que te mereces, te han tratado mal o simplemente se han ido de tu vida, dejándote un profundo dolor que hasta el día de hoy no entiendes.

Pero ¿sabes? No necesitas buscar nombres. La respuesta es más sencilla de lo que parece, y es que nadie te hace sufrir, te rompe el corazón, te daña o te quita la paz.

Nadie tiene la capacidad al menos que tú le permitas, le abras la puerta y le entregues el control de tu vida.

Llegar a pensar con ese nivel de conciencia puede ser un gran reto, pero no es tan complicado como parece. Se vuelve mucho más sencillo cuando comprendemos que lo que está en juego es nuestra propia felicidad. Y definitivamente el peor lugar para colocarla es en la mente del otro, en sus pensamientos, comentarios o decisiones.

Cada día estoy más convencido de que el hombre sufre no por lo que le pasa, sino por lo que interpreta.

Muchas veces sufrimos por tratar de darle respuesta a preguntas que taladran nuestra mente como: ¿Por qué no me llamó? ¿No piensa buscarme? ¿Por qué no me dijo lo que yo quería escuchar? ¿Por qué hizo lo que más me molesta? ¿Por qué se me quedó viendo feo? y muchas otras que por razones de espacio voy a omitir.

No se sufre por la acción de la otra persona, sino por lo que sentimos, pensamos e interpretamos de lo que hizo, por consecuencia directa de haberle dado el control a alguien ajeno a nosotros.

Si lo quisieras ver de forma más gráfica, es como si nos estuviéramos haciendo vudú voluntariamente, clavándonos las agujas cada vez que un tercero hace o deja de hacer algo que nos incomoda.

Lo más curioso e injusto del asunto es que la gran mayoría de las personas que nos “lastimaron”, siguen sus vidas como si nada hubiera pasado; algunas inclusive ni se llegan a enterar de todo el teatro que estás viviendo en tu mente.

Un claro ejemplo de la enorme dependencia que podemos llegar a tener con otra persona es cuando hace algunos años alguien me dijo:

“Necesito que Pedro me diga que me quiere aunque yo sepa que es mentira. Sólo quiero escucharlo de su boca y que me visite de vez en cuando aunque yo sé que tiene otra familia; te lo prometo que ya con eso puedo ser feliz y me conformo pero si no lo hace… siento que me muero”.

¡Wow! Yo me quedé de a cuatro ¿Realmente esa será la auténtica felicidad? ¿No será un martirio constante que alguien se la pase decidiendo nuestro estado de ánimo y bienestar? Querer obligar a otra persona a sentir lo que no siente… ¿no será un calvario voluntario para nosotros?

No podemos pasarnos la vida cediendo el poder a alguien más, porque terminamos dependiendo de elecciones de otros, convertidos en marionetas de sus pensamientos y acciones.

Las frases que normalmente se dicen los enamorados como: “Mi amor, me haces tan feliz”, “Sin ti me muero”, “No puedo pasar la vida sin ti”, son completamente irreales y falsas.

No porque esté en contra del amor, al contrario, me considero una persona bastante apasionada y romántica, sino porque realmente ninguna otra persona (hasta donde yo tengo entendido) tiene la capacidad de entrar en tu mente, modificar tus procesos bioquímicos y hacerte feliz o hacer que tu corazón deje de latir.

Definitivamente nadie puede decidir por nosotros.

Nadie puede obligarnos a sentir o a hacer algo que no queremos, tenemos que vivir en libertad.

No podemos estar donde no nos necesiten ni donde no quieran nuestra compañía. No podemos entregar el control de nuestra existencia, para que otros escriban nuestra historia. Tal vez tampoco podamos controlar lo que pasa, pero sí decidir cómo reaccionar e interpretar aquello que nos sucede.

La siguiente vez que pienses que alguien te lastima, te hace sufrir o controla tu vida, recuerda: No es él, no es ella…

Eres tú quien lo permite y está en tus manos volver a recuperar el control.

Y no olvides nunca:

Al hombre se le puede arrebatar todo, salvo una cosa: La última de las libertades humanas: la elección de la actitud personal que debe adoptar frente al destino- para decidir su propio camino.

Viktor Frankl

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¿QUÉ SIGNIFICA PENSAR POSITIVO? | Patricia Anaya

Blog Pensamiento Positivo

 

Desde mi perspectiva, tener pensamiento positivo no consiste en ver la vida color de rosa, sin problemas, como en un cuento de hadas; pretendiendo “engañar” a la mente de que todo está bien… sí ¡todo!

Tener pensamiento positivo va mucho más allá:

Significa reconocer la libertad que tienes para elegir qué pensamientos quieres crear en tu mente.

Y luego, reconocer que puedes elegir que esos pensamientos que has creado sean predominantemente bellos, útiles y benéficos para ti, porque crean una realidad que te hace sentir bien, con más calidad, con más evolución.

Por ejemplo: Estás en una playa y empieza a llover.

El que llueva o no es algo que no puedes elegir ni cambiar ¿de acuerdo? pero si es tu elección el valor que le das a la experiencia.

Puedes pensar en negativo: Viaje miles de kilómetros para asolearme y mira lo que ocurre… ¡Estoy furiosa! Me iré a mi habitación a ver la televisión.

Aquí, las circunstancias determinan cómo te sientes.

O puedes pensar en positivo: Viaje miles de kilómetros hasta aquí y está lloviendo. Tenía planeado asolearme, pero ahora aprovecharé para disfrutar de este paisaje que me regala la Naturaleza, y me tomaré este tiempo para “echarme un clavado” en mí misma y reflexionar.

Aquí, eres tú quien determina cómo te sientes.

De esta forma, te responsabilizas al 100% de la vida que estás eligiendo vivir, de acuerdo con lo que piensas y sientes de las experiencias; y no adjudicas a los otros o las circunstancias externas la forma en que vives tu vida.

¿Te has percatado de la enorme importancia que tiene para tu propia felicidad el tú elegir lo que piensas y, por ende, lo que sientes?

¿Te has auto sorprendido responsabilizando a los demás o a las circunstancias de lo que vives?

¿Tienes ideas para cambiar de negativo a positivo tu pensamiento aún en situaciones muy difíciles o desagradables?

Comparte tus respuestas en el espacio para comentarios. Asi nos enriqueceremos todos! Gracias

Patricia Anaya

CULPA Y RESPONSABILIDAD | Patricia Anaya

Blog CulpaYResponsabilidad

 

¿Has sentido culpa alguna vez?

Estoy segura que sí. Podría afirmar que casi todos los humanos la hemos sentido.

 

La culpa es un pensar y un sentir que configura tu conciencia como una especie de alerta para avisarte que has hecho algo que ha trasgredido las normas que tu consideras tu marco de referencia moral, social, religioso… para tu vida.

 

Pero esa es justamente su única función: Avisarte para que te des cuenta.

 

Una vez que tomas conciencia del error, tienes que pasar de inmediato a la responsabilidad

 

La culpa y la responsabilidad no pueden coexistir.

Una vez que tomas conciencia del error, tienes que pasar de inmediato a la responsabilidad, eliminando la culpa de tu interior, ya que si permanece, junto con ella se queda también el sentimiento desagradable que acompaña al pensamiento: “me equivoqué” “le quedé mal a…” “nadie me querrá porque soy una tonta…”

 

Cometer errores es inherente al proceso de aprender durante la vida en este Planeta.

 

Cuando haces algo, sea lo que sea, consciente o inconscientemente lo haces creyendo en ese momento que es lo mejor que puedes hacer, con los recursos que tienes disponibles y, a veces, sin ninguna posibilidad de hacer otra cosa.

 

Es cierto, a veces lo que eliges hacer en efecto constituye un error, pero eso no te hace ser una persona tonta ni quedar mal con los demás; a menos que tú insistas en considerarlo así.

 

 

Asumir la responsabilidad del error implica, al menos:

 

  • Reconocer el daño
  • Aceptar las consecuencias
  • Hacer todo lo posible por reparar el error
  • Cuando no hay reparación, compensarlo
  • Tener la intención de no volver a dañar
  • Pedir perdón -si es el caso-
  • Perdonarte a ti
  • Retomar la paz
  • Continuar tu vida

 

¿Se puede realmente dejar de sentir culpa?

 

En mi experiencia personal, la respuesta es sí.

En mi experiencia como psicoterapeuta, también la respuesta es sí, es posible.

 

Pero esto solamente se logra cuando quien comete el error decide conscientemente no victimizarse, “tirar a la basura” la culpa y dar paso a poner en marcha su “habilidad para responder” (respons-habilidad) para usar el evento del error como un escalón para su evolución.

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Patricia Anaya

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Fábula: EL COLIBRÍ | Anónimo

PSE 1003-150413 Fabula Del Colibri Anonimo Ph-

Cuenta la leyenda que hace muchos, muchos años un gran incendio asoló las selvas tropicales de Centroamérica. El mono capuchino palidecía de terror y el mono araña huía de Sigue leyendo