SI… | Rudyard Kipling

Blog Si - Pic Jonathan Pendleton

 

Si guardas en tu puesto la cabeza tranquila,

cuando todo a tu lado es cabeza perdida…

Si tienes en ti mismo una fe que te niegan,

y no desprecias nunca las dudas que ellos tengan…

Si esperas en tu puesto, sin fatiga en la espera…

Si engañado, no engañas…

Si no buscas más odio, que el odio que te tengan…

Si eres bueno, y no finges ser mejor de lo que eres…

Si al hablar no exageras lo que sabes y quieres…

Si sueñas, y los sueños no te hacen su esclavo…

Si piensas y rechazas lo que piensas en vano…

Si tropiezas al triunfo, si llega tú derrota,

y a los dos impostores les tratas de igual forma…

Si logras que se sepa la verdad que has hablado,

a pesar del sofisma del orbe encanallado…

Si vuelves al comienzo de la obra perdida,

aunque esta obra sea la de toda tu vida…

Si arriesgas en un golpe y lleno de alegría

tus ganancias de siempre a la suerte de un día;

y pierdes y te lanzas de nuevo a la pelea,

sin decir nada a nadie de lo que es y lo que era…

Si logras que tus nervios y el corazón te asistan,

aun después de su fuga de tu cuerpo en fatiga,

y se agarren contigo cuando no quede nada

porque tú lo deseas y lo quieres y mandas…

Si hablas con el pueblo, y guardas tu virtud…

Si marchas junto a Reyes con tu paso y tu luz…

Si nadie que te hiera, llega a hacerte la herida…

Si todos te reclaman y ni uno te precisa…

Si llenas el minuto inolvidable y cierto,

de sesenta segundos que te lleven al cielo…

Todo lo de esta Tierra será de tu dominio,

y mucho más aún:

!Serás Hombre, Hijo Mío!

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Rudyard Kiplin

 

** Imagen: Jonathan Pendleton / Unsplash

 

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CUANDO VAYAN MAL LAS COSAS | Rudyard Kipling

Blog Cuando vayan mal las cosas - Jeremy Bishop

Cuando vayan mal las cosas como a veces suelen ir,

cuando ofrezca tu camino sólo cuestas que subir,

cuando tengas mucho haber pero mucho que pagar,

y precises sonreír aun teniendo que llorar,

cuando ya el dolor te agobie y no puedas ya sufrir,

descansar acaso debes, pero nunca desistir.

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Tras las sombras de la duda, ya plateadas ya sombrías,

puede bien surgir el triunfo, no el fracaso que temías,

y no es dable a tu ignorancia figurarse cuan cercano,

puede estar el bien que anhelas y que juzgas tan lejano,

lucha, pues por más que en la brega tengas que sufrir.

¡Cuando todo esté peor, más debemos insistir!

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Si en la lid el destino te derriba, si todo en tu camino es cuesta arriba,

si tu sonrisa es ansia satisfecha, si hay faena excesiva y vil cosecha,

si a tu caudal se contraponen diques,

¡Date una tregua, pero no claudiques!

Rudyard Kipling

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* Imagen:  Jeremy Bishop  / Unsplash

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ELEGÍ LA VIDA | Rudyard Kipling

blog-elegi-la-vida

No quise dormir sin sueños:

y elegí la ilusión que me despierta,

el horizonte que me espera,

el proyecto que me llena,

y no la vida vacía de quien no busca nada,

de quien no desea nada más que sobrevivir cada día.

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No quise vivir en la angustia:

y elegí la paz y la esperanza, la luz,

el llanto que desahoga, que libera,

y no el que inspira lástima en vez de soluciones,

la queja que denuncia, la que se grita,

y no la que se murmura y no cambia nada.

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No quise vivir cansado:

Y elegí el descanso del amigo y del abrazo,

el camino sin prosas, compartido,

y no parar nunca, no dormir nunca.

Elegí avanzar despacio, durante más tiempo,

y llegar más lejos,

habiendo disfrutado del paisaje.

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No quise huir:

y elegí mirar de frente, levantar la cabeza,

y enfrentarme a los miedos y fantasmas

porque no por darme la vuelta volarían.

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No pude olvidar mis fallos:

pero elegí perdonarme, quererme,

llevar con dignidad mis miserias

y descubrir mis dones;

y no vivir lamentándome por aquello que no pude cambiar,

que me entristece, que me duele,

por el daño que hice y el que me hicieron.

Elegí aceptar el pasado.

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No quise vivir solo:

y elegí la alegría de descubrir a otro,

de dar, de compartir,

y no el resentimiento sucio que encadena.

Elegí el amor.

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Y hubo mil cosas que no elegí,

que me llegaron de pronto y me transformaron la vida.

Cosas buenas y malas que no buscaba,

caminos por los que me perdí,

personas que vinieron y se fueron,

una vida que no esperaba.

Y elegí, al menos, cómo vivirla.

Elegí los sueños para decorarla,

la esperanza para sostenerla,

la valentía para afrontarla.

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No quise vivir muriendo:

y ¡Elegí la Vida!

Así podré sonreír cuando llegue la muerte,

aunque no la elija…

…porque moriré viviendo.

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Rudyard Kipling
Imagen: Alejandro Álvarez  /  Unsplash