EL MISTERIO DE SANAR | Jeff Foster

Abrazar y abrirnos a nuestro dolor —a la tristeza, al miedo, a la pena, a las dudas— no necesariamente hace que el dolor sea menos intenso, o que se haga más fácil de soportar en el momento. Y no hay promesas aquí, en el campo de la Verdad que se despliega momento a momento el dolor podría desaparecer, o no. Podría volverse más intenso antes de disiparse. Podría nunca irse.

Pero ese no es el punto. No abrazamos nuestro dolor con el fin de hacerlo «desaparecer». Eso es resistencia, no aceptación.

Sin embargo, no somos mártires, y no somos masoquistas, y no somos narcisistas, ni tampoco estamos obsesionados con nuestro sufrimiento, ni tampoco estamos enamorados de él. Sólo estamos interesados en la verdad de este momento.

Estamos enamorados de la vida misma. Y sabemos que cada sensación, cada oleada de miedo, cada hormigueo, cada palpitación, cada vibrante parte del cuerpo, no es otra cosa que la vida misma, una expresión plena de consciencia, que está aquí para ser incluida; sabemos que no se trata de ningún enemigo, o una amenaza a la totalidad, sino una expresión de la totalidad.

Y sabemos que huir de nuestro dolor, reprimirlo, ignorarlo, negarlo, tratar de anestesiarlo o hacer que «desaparezca», sólo nos convierte en esclavos de él, viviendo atemorizados y que, en última instancia, sólo estaríamos huyendo de nuestros propios hijos.

Comprendemos el camino para abrirnos, el camino sin camino de la inclusión radical, de decir:

Sí a cualquier cosa que surge en nosotros

Sí tanto al aburrimiento como a la felicidad

Sí tanto a la alegría como a la tristeza.

Y sabemos que este es el camino menos recorrido: el camino del coraje, el de sumergirnos desnudos en lo desconocido día tras día. Sin embargo sabemos que es el único camino para nosotros, ¡para quienes ya hemos intentado todos los demás caminos!

Sanar no significa eliminar inmediatamente el dolor.

Significa abrirnos al dolor en su inmediatez, y abrirnos a la alegría, y abrirnos a la pena, y abrirnos al éxtasis, y abrirnos a nuestra incapacidad de abrirnos, y conocernos a nosotros mismos como esa apertura, esa inmensidad en donde todo es incluido, en donde todo es permitido, en donde todo es bienvenido, ¡en donde todo está vivo!

¬Jeff Foster

Photo by Brooke Cage

***

.

CUIDANDO AL NIÑO HERIDO | Thich Nhat Hanh

Blog 0189 Cuidando al niño herido Thich Nhat Hanh - Ph Micah Hallahan

 

A veces el niño herido que hay en nosotros necesita nuestra atención.

Ese niño pequeño puede aflorar de las profundidades de nuestra conciencia y pedir nuestra atención.

Si eres consciente, oirás su voz pidiendo ayuda.

En ese momento, en lugar de contemplar un bello amanecer, vuelve a ti mismo y abraza tiernamente al niño herido que hay en ti.

 

<>

«Inspirando, vuelvo con el niño herido que hay en mí;

espirando, cuidaré muy bien de mi niño herido»

<>

 

Para cuidar de nosotros mismos, debemos volver y cuidar del niño herido que hay en nuestro interior.

Debes practicar cada día el volver a tu niño herido…

Abrazarlo tiernamente, como si fueras un hermano o una hermana mayor.

Y tendrás que hablarle. Y también puedes escribir una carta al niño pequeño que hay en ti, de dos o tres páginas, para decir que reconoces su presencia y que harás todo lo posible para curar sus heridas.

Cuando hablamos de escuchar con compasión, normalmente creemos que se refiere a escuchar a otra persona.

Pero también debemos escuchar al niño herido que hay en nuestro interior.

Está en nosotros aquí, en el momento presente.

Y podemos curarlo ahora mismo.

 

<>

«Mi querido niño herido, estoy aquí por ti, listo para escucharte.

Por favor, cuéntame tu sufrimiento, muéstrame todo tu dolor.

Estoy aquí, escuchándote de verdad»

<>

 

Y si sabes volver a él, escucharle cada día durante cinco o diez minutos, la curación tendrá lugar.

Cuando subas una bella montaña invita al niño que hay dentro de ti a subir contigo.

Cuando contemples una hermosa puesta de sol, invítalo a disfrutarla contigo.

Si lo haces durante algunas semanas o meses, el niño herido que hay en ti se curará.

La plena conciencia es la energía que puede ayudarnos a hacerlo.

 

¬Thich Nhat Hanh

 

<<<>>>

 

Photo by Micah Hallahan  / Unsplash

 

 

 

LA PSIQUE SABE COMO CURAR, PERO DUELE | Joseph Campbell

Blog 0111 La Psique Sabe Curar Pero Duele

 

La pérdida de un amor y el dolor de una relación rota es una sobre carga de proyección. Es todo lo que es. En la juventud de nuestra vida entera es este sueño maravilloso se “Esto Es”: esta relación es la consumación de mi fantasía y no puedo imaginarme la vida de otro modo.

Ningún argumento puede embotar este sentimiento de proyección total, de todo en el otro. Supongo que todos podemos recordar un episodio de una relación adolescente que parecía serlo todo-en-todo y después se destruyó por algún motivo.

Cuando una relación se corta, a una persona le lleva un tiempo calmarse y volver a enfocar. Es después de la ruptura, cuando no hay nada nuevo todavía, y la vida ha sido despojada de todo su potencial, que tiene lugar esta reacción dolorosa. Para algunos es un periodo peligroso.

La psique sabe cómo curar, pero duele.

A veces la cura duele más que la herida inicial, pero si uno puede sobrevivir, será más fuerte, porque ha encontrado una base de sustentación más amplia. Cada compromiso es un estrechamiento, y cuando ese compromiso falla, es preciso volver a una base más amplia y tener la fuerza de sostenerse en ella.

Puede parecer un desastre, pero debes hacerle frente como si fuera una oportunidad, un desafío. Si pones amor en ese momento, y no desaliento, encontrarás que ahí está la fuerza.

Joseph Campbell

<<<>>>